Alberto Cañas

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Sábado 16 Junio, 2012


CHISPORROTEOS


La huelga que se ha suscitado en Limón contra la entrega a una compañía extranjera del nuevo muelle que se proyecta, es como el milésimo aviso que el país le está dando al gobierno de que la cosas andan mal y de que el descontento crece. La señora Presidenta, sin embargo, sigue viajando.
Y cuando integra una Junta de Notables, la saca del mismo cajón de adictos de donde salen los nombramientos (salvo el del Ministro de Hacienda). Nada que abra, nada que ventile. Nada que traiga un punto de vista diferente. En la Junta de Notables faltó algo: la oposición. Y desde el punto de vista del propio gobierno, faltó alguien: el imprescindible don Eduardo Doryan. Me resisto a creer que en el gobierno opinen que salvo el pequeño círculo que juega huevos pasando de una esquina a otra, no hay gente notable en este país. ¿Ignora el gobierno la cantidad de gente capacitada que se ha refundido (y casi ocultado) en las universidades?
Hay también una protesta que crece contra la conducta de ARESEP, que le está resultando al Estado costarricense más cara que el Ministerio de Relaciones Exteriores y que por ahí amenaza huelga también.
Me temo que el gobierno de doña Laura no va a tener fuerza suficiente para enfrentar una ola de huelgas, que es algo que Costa Rica todavía no ha visto. Pero no hay manera; la Presidenta sigue viajando en vez de hacer lo que tiene que hacer; destituir a todos los embajadores y asumir ella sus funciones, que es lo que ha venido haciendo. Porque para buscar inversiones extranjeras, pongo por ejemplo, es para lo que están los embajadores y no sé de ningún gobernante que le dé la vuelta al mundo buscando inversiones extranjeras mientras su país queda gobernado por los vicepresidentes. En esta columna apreciamos mucho a doña Laura, más de lo que ella se imagina, pero tenemos que decir obligatoriamente nuestra verdad, aunque no coincida con la de ella.
Todo se complica; ahora resulta que la madera de los árboles que hubo que derribar para construir la trocha Juan Rafael Mora, se la robaron y por supuesto nadie sabe ni sabrá nunca quién fue, ni hace falta que nombren una comisión investigadora porque esa comisión no podrá averiguar nada, y aunque averigüe, será una más de las muchas comisiones averiguatrices que se han nombrado en los últimos años y ninguna de las cuales ha dado a conocer el producto de sus averiguanzas.
Ignoro qué clase de país es el que don Rodrigo Arias tiene tanta ilusión de gobernar, a extremo de que está gastando una millonada que no le va a poder ser cubierta por la deuda política, porque desde el punto de vista de la deuda política, la campaña electoral sí tiene sus límites.
Ya el otro día la Guardia Civil se metió a la Asamblea Legislativa. Mal síntoma. Uno más, porque de malos síntomas nos estamos alimentando hace rato.

Alberto F. Cañas