Alberto Cañas

Enviar
Sábado 3 Marzo, 2012


Chisporroteos

He de agradecer a mi buen amigo el Alcalde de San José Johnny Araya, que me haya aclarado que el proyectado Chinatown no incluye ningún cambio de nombre al Paseo de los Estudiantes. Pero me sigue dando vueltas por la cabeza quiénes van a vivir allí.
No creo que vayan a traer chinos de Siquirres, de Puntarenas ni de Cañas, porque seguramente no van a querer venirse. Será entonces de la China comunista de donde vendrán, probablemente con un pasaporte de ese país con un nihil obstat del gobierno.
Seguramente no hablarán español y no sé cómo harán para comunicarse con sus vecinos los ticos que no hablan chino.
Casi nunca estoy de acuerdo con los fallos de la Sala Cuarta que, como he dicho varias veces, se ha convertido en el primer poder de la República, y en el verdadero gobierno, porque sus decisiones son incontrastables, lo que hace que Costa Rica haya dejado de ser una democracia para ser otra cosa puesto que la autoridad más efectiva y más irrebatible, está compuesta por individuos no elegidos por el pueblo.
Sin embargo tengo que aplaudirle su reciente decisión, esa que detuvo el intento diputadil de eliminar el límite al número de cantinas que puede haber en un cantón, disminuir la distancia que debe existir entre esos centros de vicio y las iglesias y centros educativos.
Ya me estaba imaginando la corrupción que nos iba a caer encima, cuando los candidatos a nuevas guarerías (entre los que a no dudarlo figurarían ex diputados), sobornaran alcaldes y regidores.
Es sorprendente la manera como la Asamblea Legislativa persigue el tabaco (que al fin y al cabo solo mata al que lo inhala), y estimula y protege el alcohol, que no solo destruye al ser humano sino que destruye su familia y de paso puede ser hereditario.
Pero mientras prohíben encender un cigarrillo en un lugar público (y de paso distraen al policía para que ponga una multa mientras a pocos metros de distancia pueden estar asaltando o robándole a alguien) están fomentando el aumento de las tabernas, y eso ha sido lo que la Sala decidió parar.
Sigo creyendo que hay que quitarle algunas funciones a la Sala como la de pronunciarse sobre proyectos de ley (que es dar instrucciones al Poder Legislativo). Pero que esta vez acertaron, acertaron. Albricias.

Alberto F. Cañas