Alberto Cañas

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Miércoles 21 Diciembre, 2011


CHISPORROTEOS

Hace días vengo preguntándome si Costa Rica será de verdad la democracia de que nos jactamos, y si no habremos venido destruyéndola poco a poco.
Una democracia, es un sistema político donde las autoridades que toman las decisiones han sido elegidas por el pueblo.
En Costa Rica hemos renunciado a eso. Y una pequeña sala judicial nombrada por los diputados es no solo la que hoy toma las grandes decisiones, sino algo peor: le da órdenes al Poder Legislativo, ése sí elegido por el pueblo, que no dicta una ley si la Sala no está de acuerdo, y casi no hay ley que no sea consultada a la Sala por algún diputado que no está de acuerdo con ella pero no tiene capacidad para sostener un debate con los que la apoyan.
Esto puede deberse a muchas cosas, pero cabe reducirlas a una: la pésima calidad intelectual y cultural de muchos a quienes los partidos tradicionales hacen diputados, los cuales, incapaces de pelear por una causa o de discutir en el plenario un asunto de fondo, se limitan a enviar consultas a la Sala Cuarta, para que les diga lo que deben y lo que no deben hacer. Los diputados la han convertido en el organismo que le da instrucciones, cuando no órdenes, a la Asamblea elegida por el pueblo.
Una huelga de médicos transcurre sin que el Ministerio de Trabajo diga nada ni haga nada. Pero la Sala Cuarta la declara ilegal, y todos a poner abajo. Ahora alguien le ha pedido que detenga la construcción de la carretera paralela a la frontera norte porque no tiene facilidades para los minusválidos. Aparte de que no sabíamos que las carreteras son para peatones y no para vehículos, los recurrentes no especifican qué es lo que echan de menos, por supuesto en todas las otras carreteras. Pero ahora será la Sala Cuarta, y no el Ministerio de Obras Públicas, quien diga cómo han de ser las carreteras.
Hace unos 15 años, una mayoría (integrada por la oposición y por gente vendida a ella), nombró subcontralor a un ciudadano a quien un dictamen pendiente sobre la quiebra del Banco Anglo, pedía no se le otorgasen cargos públicos. Elemental era privarse de otorgárselos pero el PUSC y la gente vendida a él, lo nombró. Esto causó preocupación en la fracción gobiernista, y estábamos dispuestos a no juramentarlo, cuando vino una orden de la Sala Cuarta a la Asamblea, de que lo juramentara. Once diputados nos salimos del plenario, pero no suficientes para romper el quorum. Sí los hubo para obedecer una orden inconstitucional de la Sala Cuarta.
El llamado primer poder de la República ha abdicado de su posición, y ya no se mueve si la Sala no le da permiso, con lo cual ha renunciado a su función primordial de co-gobernante. Cada vez que hay un proyecto polémico, no falta un diputado servil o incompetente que le pregunte a la Sala si ese proyecto es constitucional o no. Si la Sala dice que no lo es, el proyecto se liquidó.
Quien gobierna: ¿Los diputados y el Poder Ejecutivo elegidos por el pueblo, o los magistrados nombrados por la Asamblea Legislativa? Un país donde el poder reside en un pequeño grupo no elegido por los ciudadanos, ¿es una democracia? Mi opinión es que no. Lo sería si la Sala Cuarta fuera elegida por el pueblo.

Alberto F. Cañas