Alberto Cañas

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Sábado 17 Septiembre, 2011


CHISPORROTEOS

En mi columna anterior destaqué y aplaudí la conversación que Ottón Solís, acompañado del jefe de fracción del PAC en la Asamblea Legislativa, sostuvo con la presidenta Laura Chinchilla, hasta llegar a un acuerdo con ella sobre el plan de impuestos de que el gobierno viene hablando hace meses y que, tal como venían las cosas, pocas o ninguna probabilidad tenía de llegar a ser ley.
Ahora se han dado a conocer pormenores del acuerdo, y me parece que a lo que llegaron doña Laura y don Ottón, fue a un plan de impuestos acorde con las necesidades del país, que se atreve a tocar los ingresos de los más poderosos y de las empresas multimillonarias, cosas que el arismo que ha predominado en Liberación nunca sería capaz de intentar.
Nada de empeñarse en que se arreglen los problemas fiscales aumentando el impuesto de ventas, que, según dicen algunos (los que creen que los ricos lo son como un premio de Dios, y los pobres como un castigo del mismo origen) tasa por igual a pobres y a ricos, pero se olvidan de que los ricos tienen cómo pagarlo y a los pobres les baja su nivel de vida.
Ahora se van a tocar los ingresos gordos de los pejes gordos, incluso los que vienen de afuera (pejes e ingresos). O sea que tendremos un plan fiscal que estará, como quien dice, a cargo de quienes tienen cómo pagar y con qué pagar pero actualmente no pagan. Toda una novedad.
Algunos intentaron decir que esto es “contrarío” a la alianza que los partidos de oposición hicieron en abril para tomar el Directorio de la Asamblea Legislativa. Parece que esos señores y señoras consideran que cuando dos partidos políticos llegan a un acuerdo sobre algo, inmediatamente deben renunciar a sus propias posiciones ideológicas. No es así. Entre el PAC y el Libertario por ejemplo, hay un abismo de diferencias en materia de pensamiento y de ideas. Y el propio Solís hizo ver que una alianza total con el PUSC no es posible para el PAC dados los cuestionamientos de orden moral y penal que se han hecho a algunas personalidades de ese partido, y que ya alguna sentencia condenatoria se ha dictado.
Algunos pensaron que la alianza de abril significaría que el PAC tendría que perder personalidad, aunque no decían lo mismo de los otros partidos que se aliaron. En todo caso, lo que precisa decir es que las formulas tributarias a que el gobierno y Ottón Solís llegaron, son sólidas, democráticas, válidas y destinadas a que paguen más quienes más tienen y quienes más reciben. Esto, al menos, nos alivia un poco de la tragedia que vivimos en la Caja Costarricense de Seguro Social.

Alberto F. Cañas
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