Alberto Cañas

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Miércoles 24 Agosto, 2011


Chisporroteos


Hay una alarma general ante el peligro que está corriendo la Caja Costarricense de Seguro Social, de terminar por no ser más que una cliente de las clínicas particulares, que serán las instituciones privadas más ricas del país. Una Ministra de Salud ha caído porque la Presidenta de la República no compartía su propósito de intervenir dentro de la Caja como rectora del sector salud. Y para sustituirla, la presidenta busca la sustituta precisamente dentro de la Caja. Es decir, dentro de quienes no parecen haberse dado cuenta de la situación o haber movido siquiera el meñique izquierdo para subsanarla.
O sea que el gobierno sigue en la actitud que todo el país le critica, y que va convirtiendo al país entero en un puente con platinas. Hay un reducido número de ciudadanos dentro de los cuales se escoge absolutamente todo lo que se necesita. Don René Castro ya va por su tercer ministerio (conste que el primero no fue durante esta administración, pero es tan requetecompetente que lo ponen a escoger y no fallecerá sin haber sido Ministro de Educación, de Vivienda y de Salud). Don Eduardo Doryan salió del gobierno después de haber sido Ministro de Educación, Presidente de la Caja y Presidente del ICE (probablemente en el futuro lo nombrarán director de la Orquesta Sinfónica).
Lo que la Caja necesita y pide a gritos es sangre nueva. Que costarricenses patriotas y ajenos al desastre sean los que la vigilen, dirijan y administren. Lógicamente, lo que la Presidenta Chinchilla debió hacer ante la situación, no debió limitarse a respaldar a su Ministra sino sustituir a la Presidenta Ejecutiva y pedir la renuncia a toda la Junta Directiva de la Caja, solicitando a las entidades que la nombraron integrarla con gente que esté dispuesta a meterles el diente al problema.
Pero con una Ministra salida del personal actual de la Caja, podemos estar seguros de que el Poder Ejecutivo no le entrará a fondo al enorme problema, que puede dar al traste incluso con nuestra democracia.
Muchas veces he dicho que la impresión que me da la actual dirigencia liberacionista es que están en el gobierno jugando huevos. Ustedes recuerdan aquel juego que consistía en que todos menos uno ocupaban un lugar o esquina, y se cambiaban recíprocamente de lugar procurando que el que no lo tenía no se aprovechara del cambio para enviar al limbo a otro. Siempre había uno con ganas de coger puesto, y los otros se cambiaban los suyos los unos con los otros. Así como tuvimos una Segunda República, ahora vamos a una República de Huevos. No me extrañaría que a la ex Ministra de Salud terminen ofreciéndole una embajada. Recordemos que en el actual régimen, embajada es sinónimo de ensubida y llegan a las ensubidas muchos que jamás en su vida pensaron ocupar semejante puesto.

Alberto F. Cañas
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