Alberto Cañas

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Miércoles 17 Agosto, 2011


CHISPORROTEOS


Lo que le ha sucedido a ese funcionario ejemplar que ha sido don Pedro Pablo Quirós, solo podría uno imaginar que sucediese en una opereta vienesa o en una farsa española de Pedro Muñoz Seca. Resulta que lo han condenado a pena de prisión (aunque no lo obliguen a cumplirla mientras se porte bien), porque siendo Presidente Ejecutivo del ICE viajó un domingo en misión oficial en un helicóptero, y el helicóptero bajó en Zarcero para que don Pedro Pablo estuviera presente en una boda… y sostuviera una conversación política sobre temas del ICE que le tenían preparada y que para él sería una sorpresa.
No sé si entre los disparates que contiene nuestro fabuloso Código Penal existe alguno que autorice a condenar como delito un acto en el cual no media el dolo ni el deseo de delinquir. Milagro que al señor Quirós no le clavaron también una condena por viajar en helicóptero en día domingo, aunque anduviera en funciones de su cargo. Que trabajara en domingo sin cobrar horas extra, no lo hizo objeto de un premio, pero que bajara el helicóptero en Zarcero, lo hizo de una condena de prisión. Suspendida, pero de prisión.
El más alto personero de cualquier empresa pública o privada, goza de libertad para emplear las comodidades que el cargo pone a su disposición. Esto, en toda partes del mundo. Lo que no puede hacer es abusar: irse con una amiguita a pasear por Guanacaste, llevarse a una subalterna a pasear por Centroamérica, usar un helicóptero para asistir a una Asamblea Distrital o Cantonal (tanto monta) de su partido político, cosas de esas. Pero que un funcionario, que está dedicando un día domingo a trabajar viajando en helicóptero, haga un aterrizaje adicional para cumplir un compromiso social o sostener una conversación con un político de oposición, no es un hecho punible. No sé si entre los funcionarios judiciales que han condenado a don Pedro Pablo se encuentra alguno de los que han andado como locos buscando la manera de absolver a los ex-presidentes de la República que están acusados de cosas mucho más graves que bajar un helicóptero en Zarcero.
El país supo apreciar la seriedad, talento y sentido patriótico con que don Pedro Pablo condujo el Instituto de Electricidad (del que ya sabemos que el arismo lo tiene condenado a muerte como al INVU y al Consejo de Producción obras que fueron de don Pepe). Es uno de los escasos funcionarios de primerísima categoría con que los últimos gobiernos de Liberación han contado. Pero a lo mejor les falló. Uno qué sabe. A lo mejor la consigna era comenzar la liquidación del ICE disimuladamente, como ha ocurrido con las otras instituciones liberacionistas condenadas a muerte.
Alguno (me imagino hasta cuál diputado sería) podrá decir que las cosas son como son. Y este columnista le respondería que por eso están como están.

Alberto F. Cañas
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