Alberto Cañas

Enviar
Sábado 13 Agosto, 2011


CHISPORROTEOS


Ahora resulta que el Puente de la Platina habrá que hacerlo nuevo. Y por supuesto, lo tendrá que hacer, de acuerdo con una de las leyes más tontas que existen, un concesionario particular, de esos a los que el Ministerio de Obras Públicas ni vigila ni les exige. La cosa, como se ve, sigue igual. Y va a seguir igual. Y seguirá igual hasta que el pueblo costarricense dé un alarido que se oiga en Timbuctú, y se decida a acabar con las generaciones mediocres y codiciosas que lo vienen explotando y diz que gobernando.
Por fin la Caja Costarricense de Seguro Social atendió mis solicitudes y me ha enviado un detalle de lo que parece que les debo sin haberlo yo sabido hasta ahora. Gracias.
Realmente, no sé qué pensar de lo que sucede en el mundo. Hasta en los suicidas que se tiran por la ventana de un rascacielos, esto se me está pareciendo alarmantemente a 1929. Y es que los capitalistas actuales aparentemente no se han querido enterar de lo que les pasó a los capitalistas de la década de 1920, y vienen incurriendo en los mismos errores que sus antepasados, solo que ahora recurren a esa cosa que ellos califican de horrible y que se llama gobierno, para que les saque las castañas del fuego. Si con eso se evita la catástrofe, en buena hora. Pero no parece que la política que le están casi imponiendo los Republicanos al presidente Obama, pueda servirle de gran cosa al ciudadano norteamericano común y corriente.
Soy realista y lo repito, aunque me cuentan que en esas páginas que abundan en Internet me están diciendo horrores (que no he leído) por haber sostenido que lo que un gobierno de la actual oposición tiene que hacer, si gana en 2014, es comenzar a derogar leyes disparatadas y leyes confusas consemifusas que tienen paralizado al Estado costarricense.
Cuando hablé de esto, expresé que esa labor, que debería ser rápida, le sería más fácil a un gobierno de facto que a un gobierno de jure, y recordé que la reconstrucción del país casi la completó la Junta Fundadora en 18 meses, como gobierno de facto.
No me encantan los gobiernos de facto. Lamento eso sí que desaparecieran de la Constitución las disposiciones que le permitieron a don Alfredo González crear por decreto lo que hoy es el Banco Nacional, y luego someter el decreto a la aprobación del Poder Legislativo.
Claro que un gobierno de la oposición en el 2014, tendrá que arar con los bueyes que heredará, y habrá de nombrar presidentes ejecutivos a las autónomas, Será cuestión de que escoja gente que no crea en las presidencias ejecutivas y que de alguna manera se las arregle para que el poder interno lo ejerza, como antes, un gerente nombrado por la Junta Directiva y no por el gobierno. Y así sucesivamente. En todo caso, conviene que la oposición tenga la lista de las leyes que hay que derogar para que este país funcione como antaño.
Bien, ya el arismo está dando por liquidado el Consejo de Producción, después de haberlo ahogado en serio durante sus dos nefastas administraciones, como logró también que el INVU prácticamente desapareciera. Todo lo que lleve la firma de don Pepe Figueres, está maldecido por aquel que dijo que no necesitaba de ayatolas.
Me he puesto a pensar qué habría sido de Costa Rica, si al terminar el gobierno de Monge el Partido Liberación Nacional hubiera vuelto sus ojos hacia Jorge Manuel Dengo y Rodolfo Silva para las candidaturas que seguían.
Por cierto que uno de los libros que deberían ser de lectura obligatoria es el que Camilo Rodríguez ha dedicado a Jorge Manuel Dengo, especie de biografía conversada, de la cual emerge el fundador del ICE como una de las figuras máximas de la generación del 48, una figura que jamás quiso capitalizar políticamente su prestigio, pero a quien debimos sacar de su casa para llevarlo a la presidencia. A don Chico Orlich le escuché alguna vez decir algo parecido a lo que acabo de consignar.

Alberto F. Cañas