Alberto Cañas

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Miércoles 6 Julio, 2011


CHISPORROTEOS

Se preparan algunas festividades en torno al cuadragésimo aniversario del Ministerio de Cultura (ya no es de Deportes y no sé de nada que justifique que siga llamándose de Juventud). Pero hay un error grave en todo esto: el Ministerio no lo fundó la ley de julio de 1971, pues venía funcionando legalmente desde el mes de enero de ese año.
Me explico: La Constitución dice que existirán los Ministros (curiosamente habla de Ministros y no de Ministerios) que indique la ley. Y el Ministerio de Cultura fue creado en la ley de presupuesto para 1971, y comenzó a funcionar legalmente y con presupuesto propio el 1 de enero de ese año. Como la ley de presupuesto solo tendría vigencia un año, se dictó en julio la otra ley, para darle permanencia a lo que se había creado en enero.
Se celebra el aniversario de la Compañía Nacional de Teatro, que sí fue fundada en julio del 71, pero que lamentablemente ya no existe. En la primera administración Arias despidieron a los actores (Por cierto que Guido Sáenz se movilizó porque intentaban despedir también a los músicos de la Orquesta Sinfónica bajo la premisa de que los artistas no deben recibir salario del Estado). Pero se equivocan los que afirman, sin preguntar a los que saben, que fue fundada por Esteban Polls. Una vez que se promulgó el decreto de creación, comencé a buscar un director. Polls estaba en Costa Rica haciendo teatro y tratando de hacer teatro. Había logrado un Romeo y Julieta y una puesta de La Vida es sueño de excelente nivel, y en vista de su experiencia, su talento y las opiniones que expresó en largas conversaciones conmigo, decidí (tras conversar con toda la gente de teatro que tuve a mano) ofrecerle la dirección de la Compañía, que dichosamente aceptó.
El propio decreto que la creó la reglamentó. Le estableció una Junta Directiva cuya principal función era establecer el repertorio anual de la compañía con cuatro obras: una clásica, un clásico moderno (digamos Ibsen, Chejov, Strindberg, Pirandello, O’Neill, Valle-Inclán), una pieza moderna. Diríamos actual, y una obra de autor costarricense. Además de la costarricense, una de las otras tres habría de estar escrita en español.
Contratamos un elenco permanente (sin elenco permanente no hay compañía, salvo que el diccionario de la lengua española sea un mamarracho), se escogieron los cuatro primeros títulos, se hizo una función en el Teatro Nacional con entremeses de Miguel de Cervantes para mostrar la compañía, y la enviamos a recorrer el país con las cuatro obras. El Teatro Nacional no era una sede posible para ella, porque la Orquesta Sinfónica, entonces en proceso de reorganización, lo ocupaba totalmente. Entonces, cuando la compañía regresó a San José en diciembre tras recorrer el país con las cuatro piezas programadas, decidimos entendernos con el Museo Nacional, y que la temporada josefina de verano se celebrara en los jardines del museo. El éxito fue tan grande que tuvimos que invitar a otros grupos (Teatro Universitario, Arlequín) a trabajar en el museo. La temporada veraniega de 1973 la hicimos donde hoy está la Corte Suprema de Justicia, en ese entonces un lote, llevamos Las Troyanas a Puntarenas en plena temporada veraniega, junto con una exposición callejera de obras de Paco Amighetti, y armamos una especie de teatro a la orilla del mar. Y la de 1974 en el parquecito frente al Ministerio de Salud. Siempre con la Compañía recorriendo el país con cuatro títulos antes de venir a la capital, y el elenco estable progresando, entrenándose y mejorando cada día. Continuaré el sábado.

Alberto F. Cañas
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