Alberto Cañas

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Miércoles 1 Junio, 2011


Chisporroteos

Algún ingenio del siglo XX lo apodó el siglo de las siglas. Las cosas comenzaban a perder su nombre para verlo sustituido por unas iniciales. Algunas siglas en Costa Rica llegaron a ser de uso corriente, y todos sabemos el significado de ICE, INVU (cuando existía en la época pre-arista), INA, y algunos otros… Un poco menos de gente identifica el IFAM. Y así sucesivamente.
La Caja Costarricense de Seguro Social se ha salvado porque nadie podría pronunciar CCSS, pero todos la llamamos la Caja y todos sabemos donde queda. Así ocurrió durante décadas con el Patronato Nacional de la Infancia. Si uno le mencionaba simplemente como Patronato, todo el mundo sabía de qué se trataba. Lo de PNI no lo habían inventado todavía.
Algunos ministerios se han ido inclinando poco a poco a convertirse en siglas. Ya hay alguna gente que sabe que el MEP es el de Educación, y que el MOPT es el de Obras Públicas, aunque ni construye, ni repara ni cuida ni vigila las obras públicas. Y así vamos.
La única sigla histórica y universal era en mi juventud, RREE, que definía al Ministerio que despacha en la Casa Amarilla, pero ha caído en desuso. No es lo suficientemente sigla.
Lo que ocurre es que si una institución no tiene sigla es como un ciudadano que no tiene cédula de identidad. Y a veces termina uno por no leer sino descifrar lo que se escribe en los periódicos. Porque el que no se orienta en el mundo de las siglas, lo mejor que puede hacer es suicidarse.
Pero hay un caso que me tiene preocupado y se lo paso a ustedes. Es una comunicación de un ciudadano (cuyo nombre e iniciales me reservo) que está tratando de crear, con muy buenos propósitos que ojalá consiga, una Comisión Unificadora de la Legislación Occidental, y no sabe qué sigla encajarle.

Alberto Cañas
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