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Jueves, 15 de noviembre de 2018



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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 28 mayo, 2011



CHISPORROTEOS


Pocas veces me he sentido tan orgulloso de ser costarricense como ayer, cuando leí que los vecinos de Caño Castilla, población nueva que se estableció en lo que parecía ser terreno baldío, pero que según el Registro de la Propiedad tiene un dueño que jamás se ha interesado por ella y la ha tenido abandonada, se endeudaron y vendieron cultivos para pagar la deuda ajena y evitar el remate de su pequeña aldea.
Aparte de que la ley debería decir que quien denuncie un terreno baldío y no lo ocupe, trabaje o habite en los siguientes cinco años lo perderá, el caso de Caño Castilla, a lo que parece, es complicado, porque está o estuvo de por medio como propietario del terreno, un norteamericano que estaba aquí en una función política de desestabilizar el régimen sandinista en Nicaragua, y que luego desapareció de aquí, abandonando el terreno que había terminado por ser suyo.
Costa Rica iba a ver una aldea campesina rematada porque está ubicada en tierra aparentemente pública pero en realidad privada
Los pobladores se endeudaron, vendieron cultivos para reunir el dinero necesario para evitar el remate; no lo consiguieron todo, pero lo evitaron y tienen hasta el martes para completar la suma.
Diputados del PAC han dicho que se preocuparán para conseguir la suma que les falta a los vecinos para liberarse. El Poder Ejecutivo y los bancos del Estado deberían estar encima de ese asunto, cuya solución final, como dije arriba, debe producirse el próximo martes, con el pago del saldo que todavía queda de la deuda.
Y me pregunto: ¿dónde demonios ha estado el Gobierno? ¿Dónde ese instituto que alguna vez se llamó ITCO y al que le cambian de nombre en cada gobierno para que los campesinos nunca sepan a quien recurrir? ¿Y el Ministerio de Agricultura, si es algo más que un conjunto de escritorios y salarios?
Pero ¡qué honroso ser compatriota de estos vecinos de Caño Castilla que, aunque todavía les falta dinero, lograron salvar su pequeña aldea!

Alberto F. Cañas
[email protected]