Logo La República

Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 04 mayo, 2011



Chisporroteos


La idea del voto secreto, que alegó la fracción liberacionista, no tiene pies ni cabeza como lo demostró el periodista Armando González en su artículo de ayer. La elección de directorio no está dentro de las votaciones que se requiere sean secretas.
Lo que sucedió es que la fracción del PLN, contaba con que dos o tres de los diputados de oposición que habían firmado un compromiso de votar por la papeleta opositora, les habían prometido a los gobiernistas, según se dijo, pasar por encima de su palabra y de su firma, y votar por ellos. Pero los diputados de oposición, con muy buen criterio político y moral, decidieron que era bueno que si había diputados capaces de semejante cosa se hicieran públicos sus nombres. Entre otras razones, para que en lo sucesivo los bancos no les presten dinero, como no acostumbran hacerlo con quienes desconocen su propia firma, porque son deudores indignos de confianza.
El hecho es que el partido de gobierno solamente cuenta con 24 diputados, y en esas condiciones no puede elegir directorio salvo que, como se dice y se comenta, compre votos o amenace diputados (como el señor diputado del PUSC que terminó hospitalizado en Alajuela dado el calibre de las amenazas).
La oposición tenía razón: si va a haber diputados traidores, y que faltan a su firma, que se sepa y se publique quienes son. Es feo que un partido llegue a los extremos a que recurrió el PLN el domingo para ocultar la identidad de quienes se hacían pasar por caballeros. Dichosamente, el asunto se arregló, y si había diputados dispuestos a hacer una villanía, no tuvieron oportunidad de cometerla, y se salvaron. Los salvaron los de la oposición.
Es estúpida la posición de algunos diputados gobiernistas, que se quejan de que la oposición no ofreció programa ni plan de trabajo. Jamás un directorio legislativo ha tenido plan de trabajo ni cosa que se le parezca. Y en cuanto al PLN, ojalá que en el 2014 formule una lista de candidatos a diputados más competentes que los que eligieron el año pasado.
Me siento optimista. La oposición ha comprendido que debe unirse. Y unirse sin hacerse preguntas partidaristas ni ideológicas, como se unió la oposición en 1947 para buscar un candidato único. La convención del 47 puede servir de modelo para una eventual convención oposicionista en 2013. Los tres partidos de entonces fueron juntos a la elección del 48. Después de la guerra civil, y ya triunfantes, los partidos hasta entonces de oposición señalaron sus diferencias y comenzó una fuerte pugna entre ulatistas y figueristas, formalmente, entre el PUN y el PLN que se fundaría en esos días. Pero mientras tuvieron un adversario común olvidaron sus diferencias.

Alberto F. Cañas
[email protected]