Alberto Cañas

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Miércoles 27 Abril, 2011


CHISPORROTEOS


La muerte del ex diputado Juan Guillermo Brenes Castillo, no ha dado lugar siquiera a un breve comentario de prensa que señale y observe que no se trataba de un político común y corriente ni de un diputado común y corriente.
Este campesino de Pacayas, (creo que era de allí y no de otro distrito del mismo cantón), llegó por primera vez a la Asamblea Legislativa en 1958, elegido por el Partido Independiente (lo que generalmente recordamos como el rossismo), y allí se hizo visible y palpable por el lenguaje callejero con que se expresaba desde su curul. Una vez mencionó “un cachimbal de problemas”, y desde entonces fue conocido por todo el país como Cachimbal.
Su actuación de diputado se concentró en lo que en aquellos tiempos era lo más visible de la labor legislativa, y lo más ansiado por los diputados que podríamos llamar cantonales: las partidas específicas en el presupuesto nacional. Su empeñosa labor en ese campo le convirtió rápidamente en un líder cantonal cuya clientela se extendía a los cantones de Jiménez (Juan Viñas) y Turrialba.
Lo cierto es que después de su diputación inicial, Brenes Castillo inscribió un partido de alcance provincial, fue elegido dos veces más como diputado de ese partido, y en otras dos ocasiones, llevó a la Asamblea a parientes suyos.
Era un paciente negociador, y cuando su voto era decisivo o simplemente necesario para aprobar algún asunto importante, la fracción de mayoría simplemente le solicitaba que le pusiera precio a su voto, precio que nunca, pero nunca, fue algo que le favoreciera a él, que nunca llegó a la Asamblea a lucrar. Sólo una vez, que yo sepa, negoció en otra línea, y fue cuando solicitó que a una pariente suya, empleada de la Asamblea, se la nombrara en determinado puesto administrativo. La fracción mayoritaria accedió, y la nueva funcionaria, hay que reconocerlo, demostró que estaba capacitada para desempeñar su nuevo cargo, cumplió brillantemente, y supongo que todavía está allí sirviendo bien.
Costa Rica no ha conocido un caso igual. Ni siquiera parecido. Hemos tenido con frecuencia diputados de los llamados independientes. Pero jamás uno que inscribiera un partido propio, con el cual eligió diputados cuatro veces.
Era franco y veraz. Ni engañaba ni se dejaba engañar. Lamentablemente para él, los tiempos cambian. Una mentalidad distinta se apoderó de la Asamblea, y las partidas específicas perdieron importancia (una de las razones que lo llevaron a negociar lo que acabo de contarles). Pero en la elección del 2002, la sorpresiva votación que obtuvieron Ottón Solís y el PAC derrotó a Cachimbal.
La figura de Juan Guillermo Brenes Castillo es típica de la Costa Rica en que él figuró. No hay memoria de un político de pueblo con vida tan fuerte, tan consciente de sus limitaciones culturales y tan independiente de los partidos políticos nacionales. Estoy seguro de que dentro de algunas décadas, en nuestras universidades se comenzarán a escribir tesis de graduación que lo estudien, analicen expliquen… y recuerden. Donde él esté, que reciba un apretón de manos de este que fue su compañero y su admirador.

Alberto F. Cañas
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