Alberto Cañas

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Miércoles 23 Febrero, 2011


CHISPORROTEOS

Una vez que otra, se me ocurre volver a los años de mi juventud y comentar una película, sea para censurarla o para recomendarla.
Hoy lo hago para aplaudirla y aclamarla a gritos si es necesario. Quiero referirme a la titulada TEMPLE DE ACERO (True Grit), refilmación de otra de igual título inglés y español que le valió a John Wayne un Oscar de mejor actor en el año 1969. Esa película pasó entre nosotros bastante inadvertida, y tal vez eso se pudo atribuir a que su director, Henry Hathaway, estaba ya viejo y cansado después de haber sido el más famoso director de películas de acción allá entre 1935 y 1940.

La de ahora viene firmada por los hermanos Joel y Ethan Coen, que desde hace algunos años vienen dando notables sorpresas, pero nunca una del calibre de la que se está exhibiendo hoy en San José y ha sido postulada al Oscar, lo mismo que los directores y otro participantes en ella.
Las dos películas tratan de una adolescente que llega a un pueblo del Oeste a buscar al asesino de su padre, y a contratar gente que la ayude a capturarlo y a hacerlo condenar. Un argumento con bastante de inverosímil.
La auténtica, indiscutible y maravillosa protagonista de esta película es la que interpreta el papel de la adolescente: una actriz de catorce años, llamada Hailee Steinfeld. Difícilmente hay una escena en la película en la que ella no aparezca. Y no hay una sola escena suya en la que no se comporte como una estupenda y sorprendente gran actriz. Sin embargo, como ya se sabe que los óscares son los óscares, a esta muchacha la postularon para un premio como actriz secundaria o de reparto. Bueno, si alguna vez en mi vida he visto y aplaudido a una total e indiscutible protagonista, ha sido a Hailee Steinfeld.
El resto del reparto es convincente: Jeff Bridges, en el papel que antaño hizo John Wayne lo hace bastante bien. Pero la verdad es que, junto a Hailee Steinfeld, quienes se lucen más son los dos hermanos directores, el camarógrafo, el editor y todos los que contribuyeron a hacer de Temple de Acero, un verdadero e instantáneo clásico del género western, y una de las películas más satisfactorias que se han exhibido en este país en los últimos tiempos. De verdad, una actriz maestra en una pieza maestra.

Alberto F. Cañas
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