Alberto Cañas

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Miércoles 16 Febrero, 2011


CHISPORROTEOS

Agradezco profundamente la enorme cantidad de mensajes de apoyo que he recibido por los artículos que dediqué a comentar el no por disparatado menos alarmante proyecto de reforma a la ley de premios nacionales que ha presentado la diputada Fournier. Nunca en mi larga carrera de columnista he recibido tan grande cantidad de mensajes. Gracias a todos.
Lo que me resta en relación con ese asunto, es solicitar formalmente a los diputados de mi partido, el PAC, que se opongan con fuerza y decisión a esa locura anti-cultural que les han sometido, y ponerme a las órdenes de ellos para comentar y discutir el proyecto de marras y ampliar hasta donde se pueda lo que en mis artículos dije.
Aprovecho estas líneas para conversarles a los diputados del PAC, a quienes muy poco conozco pero cuyas actuaciones he encontrado muy acertadas, sobre dos ideas que han andado dando vueltas por el Partido, y que es bueno que ellos rescaten.

Una es la fórmula para Limón que tras una larga reunión en la EARTH expuso Ottón Solís y que recibió el apoyo de las cámaras, del sindicato de JAPDEVA y en general de la opinión pública con la muy señalada y señalable excepción de los hermanos Arias. Sigue siendo la mejor solución, y ojalá que los diputados del PAC la enarbolen.
La otra es la solución para las graves convenciones colectivas que se vienen celebrando en las instituciones autónomas, que siempre las perjudican porque en representación de ellas como ente patronal, aparecen generalmente funcionarios que se van a favorecer de lo que en ellas se diga (expresión esta última que no es mía sino de Elizabeth Odio, a quien le tocó aprobar la convención colectiva de la Caja de Seguro Social cuando yo era director de ella, y a quien le reclamé las barbaridades que esa convención contiene). No debe ser un empleado de la autónoma, ni su presidente ejecutivo, funcionario político que estará en ella poco tiempo. Y la idea que se ha propuesto dentro del PAC, es que se establezca por ley un equipo de personalidades experimentadas y versadas en la materia, que esté a la disposición de las autónomas sin pertenecer a ellas, y que la institución a la que se le plantee una convención colectiva, escoja dentro de ese equipo a quien va a asumir la representación patronal (el patrono es el Estado) y cuyos honorarios pagará la institución, lo cual garantiza una negociación desinteresada. Propongo a los diputados de mi partido que preparen el proyecto de ley respectivo, lo presenten a la asamblea, y negocien con las otras fracciones su tramitación lo más rápida que sea posible.

Alberto F. Cañas
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