Alberto Cañas

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Miércoles 13 Enero, 2010


CHISPORROTEOS


Leo que se están preparando no sé si festejos, conmemoraciones o ceremonias, en relación con el sexagésimo cumpleaños de la Orquesta Sinfónica Nacional. Es decir, que se va a conmemorar un nacimiento de la Sinfónica en 1940.
Entre las muchas cosas que guardo y conservo, está el programa del primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, que tuvo lugar en diciembre de 1942.
El asunto se originó con la llegada a Costa Rica, recién casado con una tica, del uruguayo Hugo Mariani, director de orquesta, viejo amigo de Gardel, y hombre inteligente, conversador y con auténtico espíritu musical.
Una de las primeras cosas que hizo Mariani aquí, fue formar, presumo que en 1940, una orquesta, no de baile ni sinfónica, dedicada a lo que entonces llamaban música ligera (no sé cómo la llaman ahora): valses vieneses, música de zarzuelas y operetas, canciones napolitanas, Los Millones de Arlequín, la serenata Rimpianto de Enrico Toselli, el intermezzo de La Leyenda del Beso, música de las películas de Jeanette MacDonald y Nelson Eddy… un repertorio así, liviano pero no populachero. La orquesta de Mariani tocaba en restaurantes, amenizaba la hora de la cena en sitios como el Club Unión y el Hotel Costa Rica, creo que hacía programas radiales, y cobró prestigio y popularidad.
El estreno de la película Fantasía de Walt Disney, despertó, al menos en la ciudad de San José, un interés violento en la música sinfónica. Carlos Enrique Vargas organizó cursos de apreciación musical concurridísimos por gente joven. Grupos de toda clase se disputaban el patrocinar las conferencias sobre música que con enorme conocimiento de causa dictaba Enrique Macaya, y fue así como un grupo de señoras, entre las que figuraban con mucha actividad y vigencia doña Lottie Taurel de González y doña Berta González de Gerli, se dirigieron a la primera dama, doña Yvonne Clays de Calderón Guardia, para proponerle que el gobierno fundara o subsidiara una Orquesta Sinfónica, aprovechando el talento, experiencia y conocimientos de Mariani, y sobre la base de la orquesta de conciertos que Mariani había organizado (lo sé por relato que me hizo alguna vez doña Lottie). La primera dama se entusiasmó, Mariani también, y así nació, mediaba 1942, la Orquesta Sinfónica, que se presentó por primera vez al público en diciembre de ese año.
Tal vez lo que está ocurriendo es que en materia de orquestas vamos a adoptar esa extraña manía costarricense de festejar no la inauguración de las cosas, sino la iniciativa. La Universidad de Costa Rica se abrió el 7 de marzo de 1941 (día de Santo Tomás de Aquino, cuyo nombre llevaba la Universidad anterior. Sin embargo, lo que festeja como su aniversario, es la fecha de la ley que la creó. Si nos dejan sueltos, vamos a intentar pasar el aniversario del Teatro Nacional a la fecha en que una ley ordenó construirlo, y, si se pudiera establecer la fecha, el cumpleaños de la gente al día en que fue engendrada y concebida, pero eso es lo que venimos haciendo y lo que se propone hacer con la Orquesta Sinfónica, cuyo primer concierto (tras algunos meses de preparativos) se produjo en diciembre de 1942.
Agradezco al editorialista de La Nación el que, al hablar de este tema y mencionar la reorganización que se llevó a cabo a partir de 1970, haya citado mi nombre como el Ministro que aprobó el plan cuando se lo plantearon, y lo puso en manos de Guido Sáenz que le llevó la idea y la cumplió con brillo, pues naturalmente lo pusimos en manos suyas y se le nombró Viceministro para que tuviera plena autoridad.

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