Alberto Cañas

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Sábado 19 Enero, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

No he leído noticia más alarmante en los últimos años, que esa de que un diputado propone que el Fiscal sea nombrado por los diputados. En dos platos: politizar la Fiscalía. Que se nombre al Fiscal como se han nombrado magistrados de la Sala Cuarta, buscando candidatos que estén dispuestos a reformar la Constitución, aunque a veces salgan güeros.

Y es más alarmante y menos bienvenida la noticia, cuando se anuncia que la iniciativa proviene de un diputado del partido a que pertenecen los dos expresidentes de la República que se están viendo en líos penales.

Lo grave es que el señor que tal cosa propone, es el diputado 38 que el gobierno necesita para ciertas cosas que les conté, y que así como los guerreros de antaño vendían cara su vida, los de hogaño tienden a vender caro su voto. ¡Que Dios nos coja y los coja confesados!

Vale que ya todos los jefes de fracción se han pronunciado enérgicamente contra ese malvenido proyecto. Pero uno no sabe. De pronto hay llamadas telefónicas, recaditos, amenazas, chantaje, extorsiones...

En todo caso, debemos estar precavidos. Lo que se propone, por supuesto, es descalificar al ejemplar funcionario que se ha atrevido a tocar a quienes han pasado por intocables, y de paso a los periodistas que se atrevieron a publicar lo que en este país tradicionalmente pasó por impublicable.

Pero Costa Rica viene demostrando que la leyenda de que la justicia solo actúa contra los pobres, en nuestro país dejó de regir. Por emplear una vieja frase de Jardiel Poncela, en Costa Rica dejamos hace rato de respetar las chisteras.

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