Alberto Cañas

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Sábado 31 Mayo, 2014

El carácter firme y sereno del Presidente, no hay duda, le ha impedido caer en la trampa, y así, ha ido cumpliendo sus primeras semanas de gobierno sin hacer que todo dependa de la solución de la huelga de maestros


Chisporroteos


RECADO PREVIO. A la pareja de estudiantes que me visitaron el pasado miércoles, y visitaron también mi biblioteca pero no me dejaron sus nombres, les ruego cordialmente comunicarse conmigo pues necesito hacerles una consulta sobre el lugar donde puedo comprar algo que me recomendaron.

En general me da por sentir que no soy lo que comúnmente llamamos una persona mal pensada.
Al contrario, tiendo a pensar bien del prójimo, y no me pongo a buscar malas intenciones en cuanto asunto se propone.
Pero debo confesar que no me gusta para nada la oportunidad ni condiciones en que se ha planteado una huelga de maestros, nada menos que en la semana en que un nuevo Presidente de la República se juramenta y toma posesión de su cargo. Sobre todo, un presidente que disfruta de una minoría muy pequeña en la Asamblea Legislativa y que tendrá que pasarse cuatro años negociando con la gente de otros partidos políticos.
La victoria electoral del Presidente Solís fue inesperada y podría decirse que tan violenta, que hay gente que todavía no ha reaccionado del susto que se llevó.
Y en realidad cabe pensar que hay quienes (porque para todo hay gente), han procurado que sus primeras semanas de gobierno no sean tranquilas.
El carácter firme y sereno del Presidente, no hay duda, le ha impedido caer en la trampa, y así, ha ido cumpliendo sus primeras semanas de gobierno sin hacer que todo dependa de la solución de la huelga de maestros.
A mis ojos, los problemas que se le van presentando cada día a nuestro nuevo presidente, lo que han venido logrando es que su personalidad serena se imponga cada día, y que no haya perdido los estribos.
Pocas cosas me han satisfecho más en estos días, que ver la calma con que el gobernante va tomando las cosas, calma que ojalá no pierda ni una vez en los cuatro años que le están esperando.
 

Alberto F Cañas