Alberto Cañas

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Sábado 1 Agosto, 2009


CHISPORROTEOS


Creo firmemente que lo que está sucediendo con la célebre platina del puente del Virilla, es que al Ministerio de Obras Públicas, antaño tan activo, lo desactivaron a tal extremo en los últimos tiempos, que se herrumbró. No es que se le herrumbraran las herramientas y la maquinaria: es que se herrumbró el Ministerio.

Lo que se ha logrado con eso es que los alajuelenses hayan tenido que venir a San José por el camino viejo, como se decía antes, o por la carretera de los pobres, como diremos en el futuro.

Organo que no se usa, se atrofia. Recuerdo que cuando éramos niños nos decían (posiblemente la ciencia ya no sostiene semejante cosa), que esa parte de cuerpo que llaman el apéndice, y que producía la entonces mortal apendicitis, era la atrofia de algún órgano que tuvimos en la prehistoria.

Pues al MOPT le estará pasando lo que decían los antiguos que le había pasado al apéndice: que a fuerza de no usarlo se atrofió y ya no sirve para nada. Pero como buen costarricense tengo fe en que algún día será rehabilitado y volverá a ser el Ministerio en que se lucieron hombres como León Cortés, Ricardo Pacheco Lara, Francisco J. Orlich, Espíritu Salas, Carlos Espinach y Rodolfo Silva. Me limito a media docena.

Declaro confiar en las aptitudes de la actual Ministra, pero lo que pasa es que heredó un Ministerio atrofiado por los neoliberales que, desconfiados como son de la capacidad de quien no sea anglosajón, desconfían de nuestros profesionales y se llegaron hasta a dictar una ley de concesiones (lagarto, lagarto).

Recuerdo una frase que se le atribuye a don Cleto González Víquez y que se la oí repetir a su nieto Hernán González: “La única compañía extranjera que no ha estafado al Estado costarricense ha sido la AEG”.

La AEG, incidentalmente, fue la empresa alemana que electrificó el Ferrocarril al Pacífico, construyó el muelle de Puntarenas, y nos dejo aquí a aquel ejemplar ingeniero que fue don Max Efinger, a quien el régimen de los 8 años acusó injustamente de ser el jefe del nazismo aquí, tan sólo para untar de nazismo a don León Cortés, de quien fue la mano derecha en el Ministerio de que vengo hablando.

Cuando dentro de poco comience a circular el tren de Heredia, reconstruido sin ayuda de compañía extranjera, tal vez se convenzan los escépticos de que la calidad de nuestros profesionales es alta y de que el país tiene cómo construir sus propias obras. La plata que el Banco Nacional le dio a Alterra, pudo habérsela dado al Gobierno para que el MOPT reconstruyera el aeropuerto.

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