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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 29 octubre, 2008


CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Es indudable que el mundo entero, y no sólo el gobierno de Washington, se ha puesto en actividad para evitar que el 2008 sea un nuevo 1929. Y es que ha estado a punto de serlo. Todas las tonterías que los capitalistas realizaron en los Estados Unidos entre 1921 y 1929 las venían repitiendo, y, como entonces, con la complacencia de gobiernos republicanos. Claro, que en un momento dado recurrieron a buscar tratados de libre comercio con la América Latina, para evitar una (la superproducción invendible) de las causas que provocaron lo que ocurrió en el 29.

Pero así y todo, la cosa se vio venir. Y hemos visto cómo ha habido que improvisar una especie de imitación o copia del New Deal de Roosevelt, sólo que sin el sentido social de progreso y protección al hombre común que tuvo el New Deal de 1933. Pero algo han hecho. Por lo pronto, ahora no se puede seguir diciendo que, a semejanza de los borbones, los wallstreetistas no aprenden ni olvidan nada porque algo han aprendido.

Es señalable que la crisis del 29 se vino ocho meses después de que había tomado posesión el superoptimista presidente Hoover, mientras que la crisis del 2008 se ha venido en vísperas de una elección presidencial, de la cual las encuestas y predicciones anuncian un resultado poco grato para los adalides del libre comercio y de las leyes del mercado.

Por cierto que hay que suponer que una de las leyes del mercado dice que si se abusa, torta tenemos. Digo suponer, porque la verdad es que esas leyes nadie las ha leído, nadie las ha promulgado, nadie las ha publicado, y tal parece que las aducen o las inventan cuando conviene. Más se me hace que son leyes de los mercaderes y no del mercado,

En todo caso, me parece que el susto del mundo va a pasar, pues los países poderosos del otro lado del Atlántico y del otro lado del Pacífico han estado leyendo otra vez las ideas económicas de Lord Keynes, y con ellas corren salvar a los que sostienen que las de Adam Smith, más que ideas para discutir, son leyes terminantes… cuya constitucionalidad no se me ocurre a quien hay que pedirle que la analice y declare.

Pero sí, me parece que el mundo, como mundo, se va a salvar porque aún puede salvarse. Claro, que con medidas que no calzan precisamente con las teorías neoliberales de la absoluta libertad económica con privatización de ganancias y socialización de pérdidas etcétera etcétera, y los que siempre hemos tenido fe en la ingeniosidad, inteligencia y conciencia política correcta de los Estados Unidos —por citar solo los aspectos y no otros de la vida de ese gran pueblo— de Lincoln, de Franklin Roosevelt, de Truman, de Kennedy y de Carter, es decir de los presidentes que las voces del odio, que en todas partes las hay, llaman despectivamente “populistas”.

Ya verán ustedes cómo los Estados Unidos salen adelante… y eso sin necesidad de destinos manifiestos ni lagos internos. Pero ojalá que con una política latinoamericana más eficaz, mejor enterada y mejor intencionada que la que en los últimos años ha considerado nuestro hemisferio únicamente como un continente donde colocar transnacionales ausentistas. Todavía hay camino por recorrer. Y de paso mucho que aprender sobre lo que los latinoamericanos somos en realidad.

[email protected] co.cr