Alberto Cañas

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Miércoles 23 Abril, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas


No sé si ustedes han logrado encontrar un número telefónico en algún tomo de la enorme cantidad de guías y directorios que se han publicado. Un día de éstos tuve la humorada de llamar al 113, no para pedir el número del Colegio de Periodistas con el que quería comunicarme, sino para que me dijeran qué debía hacer para encontrar ese número en alguno de los pesados ladrillos que según dicen contienen los números, y en cuál precisamente debía buscarlo. No pudieron informarme (según parece el ICE no tiene control sobre esos libracos), pero me dieron el número que yo necesitaba. Me imagino que el 113 debe de estar siendo el teléfono más solicitado de Costa Rica.

Después de leer lo que el Ministro de Vivienda Fernando Zumbado ha dicho en el sentido de que él es el Ministro de los Pobres, se me han ocurrido algunas reflexiones, a saber: 1) Que los otros miembros del gabinete son —o Zumbado los considera— ministros de los ricos, cosa que en la Costa Rica anterior a 1986 no ocurría, porque todos los ministros eran de los pobres. 2) Que Zumbado no aclaró (como es de rigor y de moda en nuestra bien educada patria tan amante del idioma castellano), si él es también Ministro de las Pobres, ya que no faltará alguna exaltada que sostenga que no. 3) Que el Ministro de los Pobres anda un poquillo descaminado, porque el gobierno, por primera vez desde 1947, tiene candidato (candidata más bien) y ha anunciado aunque con cierto disimulo, que en el 2010 vamos a tener candidatura oficial. La suerte no ha favorecido a Zumbado ¡Para qué tantos muertos!

Razones obvias de edad me obligan a salir poco y asistir a pocos espectáculos. No obstante, me he podido dar cuenta de que el Festival de las Artes parece haber alcanzado este año su mayoría de edad.



Venía siendo un rejunte desordenado de pequeños grupos juveniles, de esos para los cuales el experimento (o sea hacer las cosas de una manera diferente de como sus originadores las concibieron) es un fin en sí mismo, y pocas veces veíamos un espectáculo de auténtica categoría artística. Recuerdo la maravilla que fue una vez la participación del grupo canadiense Carbono 14, una de las pocas cosas de verdadera calidad que nos habían traído.

Y recuerdo también, con el pelo parado, atentados como el de aquel grupo estudiantil de Zaragoza que se anunció que iba a presentar las BODAS DE SANGRE de García Lorca, y lo que hizo fue sacarle sangre a las bodas y darnos un espectáculo lamentable y primitivo. Año con año nos han obsequiado espectáculos lamentables y primitivos.

Pero este año la cosa cambió. ¡Albricias! La ópera china (aunque no sea un espectáculo que en lo personal me entusiasme) le dio altura al festival y, como en ese caso, han abundado la categoría y la calidad. Espero que ahora sí podremos seguir hablando del Festival de las Artes con el mismo orgullo que venimos hablando del Festival de Música que tenemos cada mes de julio y que ha alcanzado justo prestigio internacional. Ojalá que, ya que se pusieron las pilas, no se las quiten.

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