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Sábado 28 Diciembre, 2013

Los hombres de Estado o mujeres de Estado en este caso, son como los cirujanos, pues sus errores son mortales y de esos, ha habido muchos en estos cuatro años


Con el lector

Chinchilla, ¿la Presidenta más mala de la historia?

A pocos meses de abandonar Zapote, hay encuestas que señalan a Laura Chinchilla como la Presidenta más mala de la historia.
Para el Gobierno y para la propia mandataria, esa aseveración es producto del machismo de la sociedad y de una dureza injusta.
No obstante, lejos del debate de género y sin querer polemizar sobre ese tema, puede que los costarricenses, a mi juicio, no estén tan alejados de la verdad.
Recordemos que a final de cuentas los hombres de Estado o mujeres de Estado en este caso, son como los cirujanos, pues sus errores son mortales y de esos, ha habido muchos en estos cuatro años.
Por ejemplo a solo 15 días de iniciar su gestión, Chinchilla no midió las consecuencias de apostar su capital político al ofrecer un jugoso aumento de salario a los diputados, los cuales, quedaron totalmente desprestigiados al final por la ambivalencia de la mandataria y algunos de ellos, con sangre en el ojo en su relación con Zapote.
Como consecuencia, ese año no se aprobó nada, Viviana Martín perdió su liderazgo como jefa de fracción del PLN y el Gobierno cedió el control de las comisiones y el Congreso a manos de un rejuntado de partidos que solo querían sacar a Liberación del poder y obstruir cualquier avance.
Ya con un Gobierno más experimentado, Chinchilla se lanzó a la difícil tarea de aprobar un paquete de impuestos gracias al apoyo de su rival político el PAC, quien le dio los votos necesarios para hacerlo.
Sin embargo, el Gobierno nunca tuvo la cintura adecuada en el Congreso, ni mucho menos el muñequeo con otros sectores económicos, para llevar a buen puerto esa importante reforma.
A medio camino de la negociación, ya había cedido en más de 100 exoneraciones con diversos grupos, desde pequeños agricultores hasta las enormes zonas francas y por si fuera poco, no pudo capitalizar la apertura de otros grupos cerrados como el Movimiento Libertario, quienes por primera vez en su historia dijeron sí a nuevos gravámenes.
El resultado, el problema del déficit persiste, las tasas de interés son más altas para las tarjetas de crédito y los préstamos personales y al mismo tiempo, se ensanchó la brecha social porque no hay recursos para ayudar adecuadamente a las poblaciones en riesgo.
A esos dos graves problemas de fondo, hay que sumar otras torpezas políticas que socavaron la confianza del gobierno, ya sea por defender a proyectos altamente impopulares o a funcionarios públicos que terminaron en una especie de “red de cuido”.
La construcción de la Trocha Fronteriza, la concesión de la ruta a San Ramón y la refinería china, son algunos de esos ejemplos.
Mención especial merecen el alto costo de la electricidad, la falta de oportunidades laborales y el negocio estatal de los impuestos asociados a la gasolina que no se traducen en carreteras y vías asfaltadas.
¿Qué le reconozco a la mandataria? Su gestión para detener la escalada de violencia y la estabilidad del dólar que no contribuye a disparar la inflación.
No obstante, como costarricense y como trabajador, puedo decir que hoy, estoy peor que hace cuatro años, por eso, señora Presidenta, lo siento si le digo la verdad.

Esteban Arrieta
[email protected]
@earrietaLR