China no está condenada a crisis financiera
Si se produce una crisis financiera en China, será porque todas las opciones para evitar una dislocación tan profunda fueron probadas y fracasaron. Bloomberg/La República
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Desde la crisis financiera global de 2008, los gurús tratan de adivinar qué país puede desatar la próxima implosión.
La semana pasada, China parecía presentarse como un candidato bastante bueno, en la medida que los mercados del mundo entero entraron en pánico por los riesgos que representa su economía en vías de desaceleración. Los miedos son válidos pero exagerados.
Actualmente sabemos mucho más que antes sobre los factores que contribuyen a las crisis financieras.
Todas las víctimas anteriores presentaron elevados factores de riesgo como un crecimiento rápido del crédito, malas finanzas públicas y burbujas de activos. Estos riesgos se intensifican cuando se desarrollan combinados entre sí.
Ciertamente, en la actualidad China sufre muchos de ellos. El Banco de Pagos Internacionales advirtió que el crecimiento del crédito chino desde 2008 representa una de las expansiones más grandes en la historia financiera moderna.
La brecha crédito/PIB china, un indicador líder ampliamente utilizado en las pruebas de resistencia bancaria, se ubica en un máximo mundial de 25,4. Ningún otro país se acerca a ese nivel: Turquía, el siguiente en la lista, tiene una brecha crédito/PIB de 16,6.
Entre 2007 y fines de 2014, el ratio deuda/PIB chino y de Hong Kong creció un 82% y un 103% respectivamente –más del doble que prácticamente todas las demás economías de mercados emergentes.
El Fondo Monetario Internacional advierte que tanto el déficit público como el contingente de China ascienden a casi un 10% del PIB. Los economistas chinos han comprobado que los ratios precio/ingresos superan ampliamente la medición global a largo plazo.
No obstante, sería un error ver este coctel de factores y suponer que una crisis es inevitable.
En primer lugar, el hecho de que un país presente niveles de riesgo elevados no garantiza el desastre.
En casi el 400% del PIB, los niveles de deuda japoneses superan considerablemente los de China, y sin embargo pocos temen una crisis en Japón.
Por esa misma razón, los precios de la vivienda chinos en términos relativos han sido mucho más altos durante una serie de años que en Estados Unidos antes de la crisis financiera global sin provocar un crac.
Si bien los países que sufren crisis financieras comparten factores de riesgo en común, no todos los países con esos factores de riesgo sucumben a crisis.
 


 

 

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