Chile retira el apoyo a candidatura de Michelle Bachelet en la ONU y tica Rebeca Grynspan mejora posibilidades
Elección se hará a finales de año
Las posibilidades de la costarricense Rebeca Grynspan para ocupar la silla de la secretaría de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) crecieron este martes de manera sorpresiva, cuando se anunció, por parte del nuevo gobierno de Chile, que retira el apoyo para su compatriota Michelle Bachelet.
De esta manera, la tica queda como la principal carta latinoamericana para ocupar el cargo.
El giro político se produjo luego de que la administración del presidente José Antonio Kast oficializara la decisión de retirar el respaldo que había sido otorgado a Bachelet por el anterior gobierno de Gabriel Boric, en conjunto con México y Brasil, en febrero de este año.
Según un comunicado de la Cancillería chilena, la determinación responde a factores estratégicos.
“La dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”, indicó el documento oficial.
Pese al revés, Bachelet aún puede continuar en la contienda internacional; no obstante, el retiro del patrocinio chileno implica también el fin del apoyo diplomático activo.
En este contexto, la salida de Chile como respaldo de Bachelet reconfigura el panorama regional y fortalece las aspiraciones de Grynspan, quien ahora se posiciona como la opción latinoamericana con mayores probabilidades de consenso.
La diplomática costarricense, con amplia trayectoria en organismos internacionales, se beneficia de un escenario menos fragmentado en la región, lo que podría resultar determinante en las negociaciones dentro del Consejo de Seguridad.
Entre 1994 y 1998, Grynspan se desempeñó como vicepresidenta de la República durante la administración de José María Figueres.
Actualmente es secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y ahora busca relevar a António Guterres, cuyo mandato culmina el 31 de diciembre de 2026.
La elección del secretario general de la ONU es un complejo entramado diplomático que combina mecanismos de transparencia con dinámicas de poder geopolítico.
El proceso inicia con una convocatoria oficial conjunta del presidente de la Asamblea General y el del Consejo de Seguridad, invitando a los 193 Estados miembros a presentar candidatos. Posteriormente, los aspirantes enfrentan un escrutinio público mediante diálogos informales, donde exponen sus propuestas y responden preguntas directas.
Sin embargo, la fase decisiva ocurre en el Consejo de Seguridad, donde se realizan votaciones secretas para depurar la lista. En este órgano, el respaldo de al menos nueve de sus 15 miembros es indispensable, pero también lo es evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.
Un solo voto negativo de estos actores clave puede descarrilar una candidatura.