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Martes, 11 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Chikungunya: Riesgo para la salud

María Luisa Avila [email protected] | Jueves 10 julio, 2014


Revisemos nuestras casas por criaderos, mantengamos limpias nuestras comunidades. Un mosquito no nos puede ganar la batalla


Chikungunya: Riesgo para la salud

La fiebre chikungunya es una enfermedad viral transmitida al ser humano por mosquitos Aedes aegypti. Se describió por primera vez durante un brote ocurrido en el sur de Tanzania en 1952. “Chikungunya” es una palabra del idioma kimakonde que significa “doblarse”, en alusión al aspecto encorvado de los pacientes debido a los dolores articulares.
Se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, acompañada de dolores articulares que son muy debilitantes e incapacitantes, pero que tienden a desaparecer a los pocos días de la enfermedad.
Además se presentan dolores musculares, dolores de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones en la piel. Una de las mayores complicaciones es que los dolores articulares pueden durar varios meses, o incluso años. Ello hace que la persona permanezca mucho tiempo incapacitada, sometida a diversos estudios y por ende su calidad de vida se ve comprometida.
Esta infección se considera una enfermedad reemergente, que desde el año 2004 ha venido ocasionando brotes importantes en el continente africano, en 2007 se reportaron casos autóctonos en Europa, con 197 casos en el noroeste e Italia.
Desde diciembre de 2013 se han confirmado en diferentes países casos, sobre todo en la República Dominicana, siendo este el primer brote autóctono en las Américas. Para la semana epidemiológica número 20, la OMS ha confirmado 4.356 casos, y 13 fallecimientos. Panamá y El Salvador han reportado casos y la semana pasada el Ministerio de Salud de nuestro país reportó el primer caso. Recordemos que el vector de la enfermedad es el mismo que transmite el dengue, que no hay cura para ninguna de las dos enfermedades y que las medidas más eficaces para controlar ambas infecciones es la prevención, prevención que está en nuestras manos, destruyendo criaderos y de esa forma reducir la población de mosquitos.
La protección con repelentes cuando se viaja a zonas de riesgo y estar atentos de los síntomas para acudir oportunamente a los servicios de salud son recomendaciones importantes.
Unamos esfuerzos con las autoridades de salud, revisemos nuestras casas por criaderos, mantengamos limpias nuestras comunidades. Un mosquito no nos puede ganar la batalla.

María Luisa Ávila