Humberto Pacheco

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Martes 13 Mayo, 2008

Trotando mundos
Chekia, España y Trabajo

Humberto Pacheco

La República Checa no deja de sorprendernos. Se le siente un aire de progreso y empuje ejemplarizante y éste se ve reflejado en el quehacer diario. Su dinamismo contagioso nos caería muy bien en Costa Rica, donde toda obra toma tres generaciones. La semana pasada llegamos de Madrid a encontrarnos, no sólo con una nueva terminal aérea, sino con un letrero que anunciaba que a partir de marzo 08 los vuelos provenientes de un país Schengen ya no pasarán por Migración. Chekia se convirtió en país Shengen a principios de este año y ya está organizada hasta en los detalles. Eso hace para una muy buena calidad de vida.
Es un ejemplo para muchos de los otros países europeos en los que, tanto a ciudadanos europeos cuanto a extranjeros que ya ingresaron por otro país Shengen, es decir, por frontera legal, los obligan a hacer largas filas en Migración. Eso es como exigir pasaporte para viajar de Miami a Nueva York o de San José a Tamarindo. Tampoco se hace aduana.
La fascinante como corta historia de la España constitucional está llena de relatos históricos. Al salir de una de las dictaduras más sangrientas se encontró con un Rey discreto pero firme que la guió hacia la democracia, parándose en firme en situaciones como el golpe de estado contra Leopoldo Calvo Sotelo cuando éste reemplazó a Adolfo Suárez (ni que decir del frenazo que le dio al despotricado de Chaves). Y ha retomado su rol preponderante en el concierto mundial.
Durante ese proceso se han destacado verdaderos líderes políticos, eso es, hasta que llegó el actual, que deja mucho que desear. Calvo Sotelo, sobre cuyas espaldas pesaron momentos decisivos en la lucha por la democracia, murió esta semana. Los otros- Adolfo Suárez, que lo antecedió hasta que agotado renunció, dejando la responsabilidad sobre Calvo Sotelo; Felipe González, que lo sucedió con el apoyo de una abrumadora mayoría y, pese a una campaña muy de izquierda, hizo un gobierno moderado muy exitoso; y José María Aznar, cuyo Waterloo fue sumarse al estrepitoso fracaso de la invasión de Irak (que también se llevó entre las patas a Blair) y mentir sobre el atentado de Atocha, no han dudado en reconocer, sin importar diferencias de partido ó ideológicas, el mérito de la labor del difunto Presidente en horas cruciales para la democracia española. Horas en que un militarsucho secuestró a Gobierno y Congreso por dos días.
Me da mucha satisfacción, a los 68 años, estar trabajando más que a los 48. Siguiendo el ejemplo inalcanzable de mi padre, que trabajó hasta los 84 porque una enfermedad que lo estaba minando no lo dejó seguir, he tenido la suerte de disfrutar profundamente de lo que hago. Compadezco a quienes no gusta su trabajo, pero pretender retirarse a los 55 años, cuando por fin sabemos con que se come, es sinónimo de ser tico- pobrecitico, chiquitico y que se tiene tremenda lastimitica. De ahí que siempre he dicho que estoy muy orgulloso de ser costarricense pero no soy tico.
A propósito de trabajo, uno de los misterios sin resolver es porqué algunos se han adueñado de la expresión “trabajadores” para aplicarla sólo a los de cuello azul, cuando los de cuello blanco le ponemos tanto empeño como el que más. Que alguien me explique qué estoy haciendo muchos largos días hasta las nueve o diez de la noche, junto con otros asociados de ojos enrojecidos, sí no es trabajando y eso, estimados lectores, nos caracteriza como trabajadores.
Quien quiera hacer distinciones que hable de obreros, agricultores ó profesionales, ya que trabajadores somos todos- bueno, casi todos.

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