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Mensajería instantánea por Internet desata conflicto en las oficinas
Chat: ¿Herramienta productiva o vagancia?

• Empresas optan por prohibir su uso para evitar distracciones entre sus empleados
• Sus defensores alegan que el problema no está en la mensajería sino en el trazado de los objetivos

Javiera Gutiérrez
[email protected]


¿Es el chat una herramienta que permite a las personas ser más productivas en el trabajo o simplemente un pasatiempo que se ha filtrado dentro de las organizaciones y tiende a la vagancia?
Este punto es precisamente en el que se debaten empresas nacionales que han visto la propagación del MSN Messenger, Skype, Google talk y Yahoo Messenger.
Hasta el momento, las opiniones son encontradas.
Quienes lo defienden aducen que puede ser una fabulosa herramienta para aumentar la eficiencia; quienes lo rechazan, refutan que estos sistemas son un foco de distracción para sus empleados y que afectan negativamente la productividad de sus compañías.
El mayor problema que existe hoy en día es que la separación entre el uso y el abuso de esta herramienta es una delgada línea, difícil de distinguir y que depende de la honestidad del ejecutivo.
Científicos de las universidades de California y de Ohio defienden su uso, tras realizar un estudio cuya principal conclusión fue que la mensajería instantánea favorece el rendimiento de los trabajadores en su puesto de trabajo, ya que mediante los chats se entablan “conversaciones sostenidas de baja intensidad”, donde la ventana de diálogo puede estar abierta de manera indefinida, cosa que no ocurre con el teléfono en el cual se gasta más tiempo para atender una llamada.
Otra experta que apoya el uso de chats es Beatriz Slooten, socióloga de Perspectiva Consultores, quien asegura que la productividad no debe estar relacionada con que haya o no mensajería instantánea, sino con el cumplimiento de objetivos claros.
En este sentido, los ejecutivos de Cemex comparten la visión de Slooten y consideran que el contar con un sistema público de chat es un tipo de incentivo personal.
“Dado que permite estar en contacto también con familiares y amigos, tiene un componente de incentivo. Sin embargo, cada colaborador debe estar muy consciente de que se le mide según desempeño. El manejo del tiempo que cada uno siga es libre, siempre y cuando cumpla con los resultados.”, aseguró Miguel Naranjo, gerente de Desarrollo de Mercados y Relaciones Corporativas de Cemex.
El reto está en educar a los colaboradores para que les den un uso adecuado a los chats “y así convertirlos en un apoyo para el desempeño de sus funciones y maximización de su tiempo”, subrayó Fabián Segura, vicepresidente de Relaciones Corporativas de ITS InfoComunicación.
Entre quienes están en contra de los chats, hay ciertos ejecutivos que apoyan la mensajería interna o corporativa, pero no los chats públicos.
Este es el caso de la firma consultora Price Waterhouse Coopers, la cual considera innecesaria la utilización de programas de chat públicos por tratarse de una herramienta que “distrae y que es para uso de personas externas a la compañía”, según lo aseguró Marcela Salas, gerente de Recursos Humanos de la empresa.
“Este tipo de sistemas no se utilizan porque incluyen usuarios que no pertenecen a la firma y además porque contamos con una red de mensajería instantánea corporativa que nos comunica con todos los miembros de la empresa en los diferentes países donde está presente”, agregó Salas.
De esta misma manera, la empresa Wall Mart Costa Rica tampoco permite que entre sus colaboradores se utilicen programas de chat por no tratarse de una herramienta relacionada con el trabajo dentro de la compañía.
En el caso de entidades bancarias, como BAC San José y el Banco Nacional estos programas están vedados por una razón de seguridad informática, sin dejar de lado que podrían generar distracción entre su personal.
Precisamente la seguridad es otro de los peros contra los programas de mensajería instantánea, ya que se cuentan entre los enemigos número uno de los departamentos de informática al ser una especie de puertas abiertas para que infecciones de virus y gusanos ingresen en los sistemas. Y es que aunque las máquinas tengan instalados y actualizados los antivirus y cortafuegos, siempre existe el riesgo de que algún empleado pulse un enlace supuestamente recibido por un contacto de su lista y que sea dirigido a una página web o un archivo ejecutable (.exe) infectado.
Sin duda, las versiones son completamente divergentes a la hora de defender o atacar a los chats; sin embargo, el tema se mantiene a discreción de los jefes, quienes pueden optar por permitirlos “bajo responsabilidad” de quienes los usen o, simplemente, arrancarlos de raíz.


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