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Martes 20 Octubre, 2015

Por falta de información, presión social o ingenuidad de los adultos, el caso es que en ocasiones facilitamos, por acción u omisión, el acceso al alcohol por parte de los hijos

Celebraciones de fin de cole sin alcohol

La salida del último año del colegio es una época muy importante en la vida, tanto para los jóvenes como para sus padres. Con ella se termina un ciclo y se inicia otro en que los hijos adquieren independencia y empiezan a tomar decisiones clave para hacerse cargo de sus vidas.
Ante esta realidad, nadie quiere iniciar esta etapa decisiva con el “pie izquierdo” y, precisamente para evitar problemas, es importante prevenir con mucha comunicación y prevención.
A la hora de organizar el baile de graduación y las celebraciones (serenatas, despedidas, paseos, etc.), los padres y docentes podríamos estar dejando de lado los potenciales efectos nocivos del alcohol en la adolescencia, tanto en el corto como en el largo plazo.
En el corto plazo, la exposición a conductas riesgosas bajo los efectos del alcohol, como conducción de vehículos, combinaciones con otras sustancias, sexo inseguro, violencia, y el riesgo de intoxicación severa pueden generar consecuencias inmediatas, a todas luces indeseadas.
En el largo plazo, el panorama requiere también mucha atención debido a que el cerebro del adolescente se encuentra aún en formación, lo cual lo hace especialmente vulnerable a la ingesta de bebidas alcohólicas.
Los lóbulos frontales, importantes para planificar, formar ideas, tomar decisiones y tener autocontrol, y el hipocampo, que maneja la capacidad para aprender y para recordar, pueden verse afectados, incluso de manera permanente, por la exposición excesiva al alcohol.
Todas estas funciones juegan un papel fundamental en el desarrollo intelectual y profesional del joven. Igualmente, el sistema digestivo, el hígado y otros órganos y funciones fisiológicas del joven pueden verse comprometidos.
Por otro lado, los estudios revelan que cuanto más se retrase el consumo de bebidas alcohólicas, las probabilidades de que nuestros hijos tengan problemas con el alcohol en su adultez se reducen hasta en un 40%.
Sea por falta de información, presión social o aun ingenuidad de parte de los adultos, el caso es que en ocasiones facilitamos, por acción u omisión, el acceso al alcohol por parte de los hijos.
Por esto es tan importante informarnos sobre qué actividades de celebración se llevarán a cabo, cuáles adultos estarán presentes, cómo irán y regresarán del lugar los muchachos, obtener compromisos con los jóvenes y establecer límites, así como coordinar con otros padres y docentes para propiciar espacios de diversión seguros.
Queremos jóvenes resistentes a las presiones negativas de sus amistades y esta es una buena oportunidad para ser modelos de cómo no ceder ante esas presiones.
Conviene además que padres, madres, docentes y administradores de locales y servicios de transporte tengamos presente que en nuestro país es prohibido servir bebidas alcohólicas a personas menores de edad, pero, más allá de la prohibición en sí misma, lo importante es resaltar el fin último de la ley de proteger la salud de nuestros jóvenes, y el interés de la sociedad.
¿Qué le parece? ¿Qué tal si les damos a nuestros hijos el mejor regalo de graduación promoviendo espacios de mucha celebración y disfrute sin alcohol?

Roy Gerardo Zúñiga
Presidente Junta Directiva Educalcohol