CCSS pide vigilar con lupa alimentación de población infantil
Se debe incrementar el consumo de frutas y verduras, mejorar la hidratación y promover la actividad física
La buena alimentación es un tema de gran relevancia, por eso los padres, madres y encargados deben estar al tanto de la población infantil. Este es el llamado que están haciendo autoridades y grupos técnicos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en virtud del impacto del sobrepeso y la obesidad en el territorio nacional.
De acuerdo con el Primer Censo Escolar Peso-Talla 2016, realizado por el Ministerio de Salud en 4.200 escuelas públicas, semiprivadas y privadas, el 20% de los estudiantes padece sobrepeso y un 14% obesidad. Estos niños tienen una alta posibilidad de ser adultos con enfermedades cardiovasculares y padecimientos crónicos como la hipertensión o la diabetes.
La doctora María Eugenia Villalta Bonilla, gerente médica de la CCSS, dijo que es urgente ponerles mucha atención a los hábitos alimentarios de los niños y niñas, si se quiere protegerlos de enfermedades crónicas. Una de las preocupaciones de la doctora Villalta es que padecimientos como la diabetes, la hipertensión, las cardiopatías están apareciendo a edades cada vez más tempranas.
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El estudio permitió determinar que el mayor índice de esta población, se ubica en las provincias de Heredia, San José y Cartago; sin embargo, otras como Alajuela, Puntarenas, Guanacaste y Limón tienen porcentajes que oscilan entre el 30,9% y el 33,3%.
Una de las inquietudes de los especialistas es el bajo consumo de frutas, ensaladas o vegetales, las deficiencias que se producen en su hidratación y en el desayuno y por el contrario el alto consumo de carbohidratos, azúcares y grasas que están alterando los índices de peso de la población infantil costarricense.
Tanto la doctora Villalta como la doctora Marlen Montoya Ortega, nutricionista del Programa de Normalización de la Atención del Niño y la Niña de la CCSS, coincidieron en que una alimentación saludable y hábitos alimentarios adecuados, permiten a los niños y niñas desarrollar un óptimo bienestar físico, mental y social y reducir el impacto de las enfermedades crónicas.{link2}
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