Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 16 Agosto, 2011


Reflexiones
Capturada por las encuestas

Es una lamentable tendencia en el contexto político regional y cada vez más común en el ámbito nacional, la captura de los gobernantes por la percepción ciudadana de corto plazo reflejada en las encuestas de opinión pública.
Como si las decisiones políticas y de desarrollo de un país se fundamentaran en un concurso de simpatía o belleza, cuya incidencia fuese solamente en el corto plazo.
Ciertamente, algunos presidentes o presidentas reflejan más o menos simpatía, tienen más o menos gusto sobre el vivir, vestir o inclusive en su vida privada muestran mayor o menor cercanía con el ciudadano.
Lamentablemente, el excesivo uso que la prensa amarillista o los programas de televisión sobre banalidades y ahora el uso de las redes sociales, hace muchas veces que las figuras públicas, se conviertan en instrumentos de venta y comercio.
El reconocimiento de un liderazgo verdadero y la fortaleza y capacidad de un buen gobernante, no se miden en su popularidad de corto plazo.
Los verdaderos líderes no necesitan vestir a la moda o asistir a las fiestas de la farándula para trascender en el cariño y la aceptación popular. Tan solo valga recordar nuestra historia y encontraremos que el liderazgo político costarricense del siglo XX fue esencialmente de intelectuales de gran humildad y sencillez, pocas veces capturados por la borrachera de la fama y del poder y mucho menos por la banalidad de las encuestas.
El excesivo cortoplacismo en que se mueven las decisiones de nuestras autoridades políticas, pone de cabeza la agenda pública de desarrollo país, y muchas veces lleva a errar en las decisiones importantes de mediano y largo plazo.
Las decisiones de un estadista no pueden guiarse por la popularidad de corto plazo de las encuestas, los gobernantes no deben caer en la trampa del cortoplacismo, no se trata de un concurso de simpatía o de ganarles la batalla a las encuestas.
En Costa Rica, apenas tenemos año y medio de gobierno y la orientación estratégica de este pareciera haberse perdido, ya existe un desgaste importante de la administración por los errores en la conformación del gabinete y no pocas áreas están o han estado en capilla ardiente.
La situación internacional se vuelve más vulnerable y como tal, la economía impone definiciones urgentes.
De igual forma pareciera que el Estado ha llegado a su condición suprema de disfuncionalidad, lo que lleva a una reforma institucional urgente en las áreas estratégicas, la educación, la salud, la ciencia y la tecnología, la infraestructura y la gestión del ambiente son, entre otros, temas que requieren una definición urgente. Es por eso que, ahora sí, necesitamos firmeza e inteligencia para avanzar.

Leiner Vargas Alfaro
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