Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 7 Marzo, 2017

Reflexiones

Captura regulatoria

Cuando el regulador no es un actor independiente de criterio o por cualesquiera condiciones técnicas, económicas o institucionales del mercado, debe privilegiar el interés de los operadores a contrapelo de los consumidores, el regulador se encuentra claramente capturado. Si bien en la literatura convencional la captura regulatoria refiere a momentos en que por corrupción el regulador se accede a las peticiones de los operadores de mercado, dejando así el interés máximo, cual sería la eficiencia y la transparencia en el funcionamiento de los instrumentos regulatorios, existen muchas condiciones adicionales en las cuales la regulación es presa de captura y se vuelve, en contra de sus propios intereses para con el mercado. Lo anterior, puede ser un síntoma de que el país requiere repensar los sistemas regulatorios, dado que no es necesariamente un problema de personas o de metodologías regulatorias, sino que se trata del sistema mismo, que no permite un accionar regulatorio coherente con la búsqueda de equidad, transparencia y eficiencia en el comportamiento de los mercados.
Con la imposición del ICE del cobro por descarga en Internet celular móvil pospago, se han caído varios mitos regulatorios, dicha metodología de cobro pasa por encima de todos los principios, procedimientos y reglamentos de Sutel. Lesiona de manera sustantiva la transparencia regulatoria, afecta los intereses de los consumidores y fomenta la unilateralidad de los operadores que en adelante verán a la Sutel más como una oficina de estadísticas regulatorias, que como un ente regulador del mercado.
Quienes hemos seguido la larga historia de la solicitud de cambio en la modalidad y metodología tarifaria en telefonía celular pospago, nos hemos percatado en cada momento del verdadero interés de las telefónicas, Claro, Movistar e ICE, actuando en forma de cartel u oligopolio claramente coludidos. En las circunstancias actuales, el cobro por descarga, disfrazado de cambio en la velocidad al llegar al tope de la descarga (consumo justo) según el lenguaje comercial de los operadores, genera una modificación contractual profunda, cambia sustantivamente la modalidad tarifaria aprobada, cambia las condiciones de pago y la calidad del servicio, implica una transformación de las condiciones iniciales pactadas en los contratos. Todo lo anterior, a contrapelo de las normas regulatorias que obligan a llevar a audiencia pública dichos cambios, que implican no retroactividad de las normas y sobre todo, que implican probar los daños y argumentos que sustentan dicha transformación. Ninguna de las anteriores condiciones han sido probadas, ninguno de los argumentos técnicos establecidos es correcto o ha sido demostrado en audiencia pública. Así las cosas, la prueba de que la Sutel como entidad regulatoria está capturada es que le han pasado por encima a la institucionalidad, se han dado el lujo de pintar en la pared a los reguladores y sobre todo, han lesionado los intereses de los consumidores de forma sustancial.

En otros momentos he dado las razones económicas e institucionales que explican la captura regulatoria de la entidad, la Sutel hasta hoy, no ha sido competente en crear capacidades regulatorias en temas de regulación de mercados, ha sido omisa en la construcción de una institucionalidad fuerte en estructura y arquitectura del mercado. Los procesos de cambio en la gestión de la entidad han provocado una erosión de la institución en su capacidad regulatoria, llevando a diluir las responsabilidades en las distintas personas y momentos en que se actúa. Es mucho más sólido un sistema con un solo regulador y con una intendencia que rinda cuentas a una junta directiva sobre su accionar, la modalidad de tres reguladores con cambios quinquenales es claramente incongruente con el comportamiento del mercado, que requiere sólidas bases económicas y técnicas. Lamentable la situación del ente regulador que en adelante requerirá mucho esfuerzo para reponerse del fiasco regulatorio en el que se encuentra.
Ahora, luego de haber caído en el juego y la trampa de los operadores de telecomunicaciones, el argumento será la llegada de un cuarto o quinto competidor, queriendo opacar con el argumento de competencia efectiva la inutilidad regulatoria mostrada frente a los tres oligopolistas existentes. Pero me temo, si por la víspera se saca el día, que la llegada de un cuarto operador será poco significativa en la evolución de largo plazo de la competencia en el mercado, dado que el cáncer regulatorio se encuentra claramente establecido en el modelo y sistema regulatorio existente.
Proceder a corregir la situación implica un nuevo acuerdo legislativo, involucra volver a destapar el conglomerado de intereses que van desde las empresas de cable y televisión, hasta los operadores de telecomunicaciones en telefonía. Me temo, por las reacciones que he visto de unos y otros con mis columnas sobre el tema, que hemos caído en un periodo gris en nuestra historia, que las esperadas bonanzas de la apertura en telecomunicaciones han fallado y que estamos siendo presa de nuestra propia institucionalidad que en otro momento fue de orgullo y gran beneplácito para el costarricense común.
Mi conclusión es que tenemos un regulador, Sutel, claramente capturado, con una Aresep que no ha sido capaz de dominar y comprender que su hijo pródigo, se ha descarriado claramente en materia de su gestión y efectividad regulatoria. Al final del día, el entuerto regulatorio de Sutel caerá sobre las espaldas del regulador principal, la Aresep. Procede entonces una clara evaluación y corrección sustantiva del accionar, procede que los entes del Estado a saber, Sala IV y Asamblea Legislativa, tomen nota y corrijan la situación, de lo contrario, estaremos ante la crónica de una muerte anunciada, lo que en su día fue nuestro sistema regulatorio de las telecomunicaciones.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com