Macarena Barahona

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Sábado 3 Mayo, 2014

Estas elecciones nacionales reflejan la libertad de los ciudadanos de elegir; la misma ecuación del sueño esperanzador de que los destinos nacionales sean integradores a las necesidades sociales


Cantera

El espíritu de nuestros días nos ha fortalecido como ciudadanos, nos ha devuelto el sueño de la esperanza en un sistema democrático y republicano. El triunfo de los costarricenses que salieron a votar por don Luis Guillermo Solís, es el espíritu colectivo que airea derechos y pensamientos libres.
Derechos consolidados por trabajadores y trabajadoras costarricenses que en sus vidas sintieron el coraje de que les cercenan sus derechos políticos, de una libertad engavetada en la arrogancia de una pertenencia de clase o de un apellido.
Estas elecciones nacionales reflejan la libertad de los ciudadanos en elegir; es la misma ecuación del sueño esperanzador de que los destinos nacionales sean integradores a las necesidades sociales.
Es el reflejo de la sociedad costarricense que se siente humillada con el despilfarro y la corrupción, con el deterioro de la calidad de vida de miles de familias costarricenses, con la abulia e hipocresía de políticas de Estado para con nuestro patrimonio natural y cultural, el deterioro de las ciudades y sus caminos.
Este 1° de mayo, día de los trabajadores, nuestros diputados estrenaron sus curules, una legítima representación de diversas fuerzas políticas inicia un periplo de vida parlamentaria con una larga lista de asuntos pendientes.
El diálogo y la discusión serán la forma para aprobar proyectos y que la institucionalización de la vida política mejore en esa representación legislativa.
El pensador italiano Norberto Bobbio planteó: “La función del Estado es garantizar a cada individuo no solo la libertad sino la igual libertad, o sea que no puede ser considerado justo un sistema en el cual los individuos sean libres, eso sí, pero no igualmente libres.
Por tanto, la mayor causa de falta de libertad depende de la desigualdad de poder, o sea del hecho de que hay algunos que tienen más poder que otros. Por tanto la igualdad de poder es una de las condiciones principales para el incremento de la libertad”.
Nuestro próximo Presidente tiene en este mandato un compromiso intransferible con los y las costarricenses, el de promover mayor igualdad ciudadana, y esta igual libertad”, pasa por mayor participación económica y política.
La pobreza es el lado oscuro de la riqueza, la redistribución de la riqueza es la mayor libertad económica, mayor igualdad política.
Mayor libertad política, de pensamiento, de innovación, de nuevos espacios colectivos. El costarricense pobre y el rico, el de clase media, el de la ciudad o de una reserva indígena deben ser iguales.
Pero aún hay tanto que transformar para que la igualdad de los y las costarricenses no sea esta utopía, que hoy tiene don Luis Guillermo Solís un compromiso con la esperanza.


Macarena Barahona