Macarena Barahona

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Jueves 10 Abril, 2008

Cantera

Macarena Barahona

Gracias al espíritu materialista que marca los corazones de nuestros políticos, los históricos feriados y la memoria de nuestra historia patria son ya el recuerdo añejo de unos pocos.
El banalizar nuestra herencia y cultura propiciando no solo el olvido y el aprendizaje para los futuros ciudadanos, y el trastocar sus verdaderos significados en feriados turísticos de mercantilismo barato, y de la mano de la falta de cultura y vergüenza de los diputados, nos inunda el desapego y el respeto hacia lo que todavía algunos llamamos patria.
Mañana deberíamos conmemorar una de las fechas políticas e históricas más importantes. El 11 de abril, aquella Ciudad de Rivas de Nicaragua donde costarricenses y nicaragüenses confundidos en el honor y el espíritu de soberanía y dignidad, lucharon para que los estadounidenses, en su ancestral y siempre vivo espíritu imperialista, abortaran su sueño anexionista y de vasallaje.
La Batalla de Rivas fue sangrienta. Más de 800 hombres cayeron, de los 1.500 que había. Pocos días después se extendió la epidemia del cólera, parte de las tropas se retiraban al territorio costarricense, el cólera se extendió por el país alcanzando a unas 10 mil personas sobre una población de 120 mil costarricenses.
La guerra continuó, la llamada Campaña Nacional. Pero la Batalla de Rivas, en lo heroico y militar fue legendaria para los costarricenses y los nicaragüenses, solo nosotros avergonzados de nuestra Patria rendimos tributo a lo superfluo, los políticos trasiegan nuestros valores y nos obsequian la frivolidad estética de vacas pastando en nuestro histórico San José, que apesadumbrado ve borrarse su opaco rostro de capital en la deformidad de una esperpéntica estética.
Y nuestro Monumento Nacional yace sin honras ni coronas, ni niños cantando himnos. Solo las vacas prostituidas acompañan nuestro hermoso y desolado Monumento Nacional.