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Este año se detuvo un 82% menos de choferes borrachos en fiestas de Palmares
Campaña de temor reduce conductores ebrios

• Ciudadanos prefirieron alquilar buses o contratar choferes designados para disfrutar de las fiestas

Danny Canales
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El temor de ir a la cárcel o perder el auto redujo considerablemente el número de infracciones por conducción en estado de ebriedad en las fiestas de Palmares.
Durante las dos semanas de tope, carnaval, conciertos, bares, chinamos y carruseles, el número de multas por conducir bajo los efectos del licor cayó un 82%.
Mientras este año fueron sorprendidas nueve personas al volante después de consumir bebidas alcohólicas, el año pasado la cifra ascendió a 48.
Para disfrutar de las fiestas populares y no ser sorprendido por alguno de los 280 oficiales de tránsito que participaron en el operativo, los ciudadanos se las ingeniaron de varias maneras. Algunos reunieron a varios amigos para contratar un bus particular, otros alquilaron automóviles con chofer incluido y hasta hubo quienes invitaron “todo pago” a amigos que no consumen licor para que los llevaran a la fiesta.
Las personas multadas arrojaron un 0,75% o más miligramos de alcohol por cada litro de sangre.
Para estos conductores la reforma a la Ley de Tránsito —que está en revisión en la Sala Constitucional— contempla penas de prisión de uno a tres años de cárcel o trabajo comunal, al tiempo que el juez podría confiscarles el auto.
Asimismo los conductores ebrios se exponen a una multa de ¢301 mil (antes estaba en ¢26 mil) y la suspensión de la licencia de conducir por dos años.
Contradictoriamente la reducción de conductores borrachos no se tradujo en una caída en el número de muertes en carreteras.
Más bien enero registró un repunte, a pesar de que las reformas a Ley de Tránsito que castigan fuertemente la conducción temeraria y consumo de alcohol, entraron a regir desde el 23 de diciembre.
En los primeros 31 días de este año se contabilizaron 34 muertes en percances en la circulación.
En igual periodo de 2007 se registraron 25 muertes, según datos suministrados por la Cruz Roja Costarricense, de acuerdo con los casos atendidos.
Las colisiones fueron las que se cobraron la mayor cantidad de vidas este año con un total de 16.
Por su parte, 12 personas perecieron en atropellos y seis en vuelcos.
El disparo de las muertes con presencia de vehículos por medio es atribuido principalmente a peatones imprudentes, según German Marín, director de Tránsito.
“La muerte de peatones representó el 30% de todos los decesos en percances de tránsito”, expuso Marín.
Para mitigar la muerte de peatones la nueva Ley de Tránsito ofrece como herramienta de combate multas para los caminantes imprudentes, así como educación vial para estudiantes de primaria y secundaria.
No obstante, por tratarse de nuevas sanciones deben ser reglamentadas aún por lo que se espera que entren a regir en octubre de este año.
La esperanza de las autoridades de Tránsito es que las nuevas políticas empiecen a dar fruto a mediano y largo plazo cuando entre a regir la ley en su totalidad.

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