Logo La República

Lunes, 18 de marzo de 2019



COLUMNISTAS


Cambio de mando, mas no de rumbo

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 01 junio, 2010



TROTANDO MUNDOS
Cambio de mando, mas no de rumbo

El país despidió al Presidente Arias con el reconocimiento que merece. Su paso por la presidencia no solo cosechó logros en lo material y lo administrativo pese a nuestra ingobernabilidad sino que le devolvió la confianza al país, en particular al sector productivo nacional y a la inversión extranjera, motores del empleo y de la producción de riqueza. Don Oscar fue todo lo contrario de la preocupante tendencia izquierdista rayana en comunismo que se produjo en algunas elecciones de América Latina, retratada en alguna forma en Costa Rica por la imagen socialista que proyectó el principal partido opositor de la campaña electoral del 2006 y la pasada administración.
Este elemento de confianza es más difícil de cuantificar que la obra material, pero es tanto más importante porque es el que motiva a las fuerzas económicas a promover el desarrollo y, por ende, el empleo, sobretodo el bien remunerado. De no haber sido la crisis mundial que tan duro afectó al turismo, la hotelería y la construcción, los cuales venían marcando un hito, cosa que repercutió en las áreas de servicios y los bienes raíces, este cuatrienio habría sido un quantum leap en nuestro desarrollo económico.
Nada importante en esta vida da frutos al instante. Durante los actos de traspaso escuchábamos un programa muy interesante en Canal 7 en que se lamentaban de que el progreso económico que venimos viviendo en este país no llega por igual a todos los costarricenses. Eso es cierto. Pero es que en este perturbado mundo nada es perfecto, cuanto menos los seres humanos que lo habitan. Siempre habrá desigualdades- las provocadas por las grandes diferencias entre los hombres mismos y las que resultan del quehacer humano- y lo que se debe hacer es no ceder en la lucha por cerrar la brecha.
Igual de inequívoco es que, como muy bien decía don Pepe Figueres, solo se puede repartir riqueza. Es obvio que la lucha por cerrar la brecha le es más fácil a un país como el nuestro, en que existe un alto grado de solidaridad, tanto más cuando la inversión, la producción y el empleo se encuentran en pleno auge.
El nuevo gobierno tiene que conducir al país con la prudencia necesaria para no alterar la recuperación que poco a poco se va dando en los procesos productivos y de servicios, los cuales comienzan a salir de la crisis en que los dejó la crisis financiera mundial. Aunque no los dejó parapléjicos, como en algunos países europeos, no por eso dejó de afectarlos seriamente.
La respuesta para quienes se preguntan como va a generar ingresos el nuevo gobierno sí no es aumentando los impuestos (solución poco creativa que nunca ha funcionado bien), está en el retorno a la plena producción. Este hay que promoverlo, no frenarlo, y de allí y de un buen recaudo saldrán los impuestos que por buen rato llenaron las arcas de los dos últimos gobiernos. Bien utilizados habrán de sobrar. Por ello reiteramos que hay que estimular la producción e incentivar el proceso económico.
Hemos insistido en que la crisis mundial no se ha acabado y que no es oportuno todavía echar las campanas al vuelo por el frágil repunte que proyectan los Estados Unidos. La gravedad de la situación europea todavía se los podría traer abajo y de pronto estaríamos metidos en un segundo round infernal. De ahí la importancia de que el nuevo gobierno maneje nuestra nave con prudencia y transparencia.
La amplia y exitosa trayectoria de doña Laura nos prueba que está sobrada para llevarnos a buen puerto. Esperemos, por el bien de la patria, que aquellos a quienes ha invitado a servir en su Gobierno, antepongan sus intereses personales y sientan la obligación de cumplirle por encima de sus propias agendas o sus desviados intereses políticos.

Humberto Pacheco
[email protected]

NOTAS ANTERIORES