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¿Cambias o te cambian?

¿Cómo reacciona usted al anunciarse cambios en su organización o equipo? Algunos estudiosos de la respuesta humana ante las transformaciones coinciden en una estadística en la que usted puede ubicarse según cinco categorías.
Se estima que un 3% de los miembros de las organizaciones están siempre dispuestos a asumir el papel de “líderes e innovadores”. Dan el primer paso al olfatear la necesidad de mejorar. Exhiben una actitud proactiva y decidida para marcar el rumbo, coordinar las tareas y colocarse al frente, emprender el cambio y velar por sus resultados.
A ellos se suma un 13% de “seguidores o adaptables”. Si bien no toman el liderazgo, apoyan los cambios y están anuentes a realizar cualquier función para que el proceso llegue a buen puerto. No les gusta el protagonismo pero su contribución es clave, pues dan los primeros pasos, junto a los líderes, y así el inicio del cambio se convierte en una realidad.
Luego surgen los “convencibles”. Constituyen un 34% y parecen decirle al anterior 16%: “¡Tiéntenme, díganme algo bueno sobre lo nuevo, aclárenme qué gano si me sumo al proceso!”. No son resistentes al cambio, simplemente quieren verificar que éste será beneficioso y en caso positivo, respaldarán el proceso.
Luego del anterior 50% empieza lo difícil. Aparece un cuarto grupo, también equivalente a un 34%, los “incrédulos”. Su actitud es distante, escéptica: “¡Me lo tienen que demostrar, cambiaré si los otros lo hacen!”. Lo bueno es que si los innovadores, seguidores y convencibles hacen un buen trabajo, los incrédulos no tendrán más opción que alinearse y contribuir al cambio, incluso con su sentido crítico.
Finalmente, llegamos a los “resistentes o conservadores”. Representan un 16% de los miembros y desde el inicio afirman: “¡Esto no va conmigo, ni me hablen del tal cambio!”. Contribuyen retando la persistencia, creatividad y tolerancia del restante 84%. Unos cambiarán, pero otros tendrán que ser cambiados.
La mejor escuela sobre gestión de cambio es nuestra propia vida; en ella hemos forjado cómo reaccionamos ante los desafíos, pues tendemos a hacerlo en las organizaciones según lo aprendido en el plano personal. Cada cual asume su posición. Así lo reafirma Victor Frankl, sobreviviente del holocausto: “A un hombre se le puede quitar todo menos una cosa, la última de las libertades humanas, qué actitud tener en cualquier circunstancia dada, qué camino escoger”. ¿Cuál es la suya?

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