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Los costarricenses deben preocuparse menos por los cambios en el valor del colón, y más acerca de cómo gestionar el cambio
Calma con cambios del colón
La moneda nacional podría ser más estable de lo que usted piensa

Muchas empresarios, así como consumidores costarricenses están preocupados por el constante sube y baja del valor del colón en los últimos meses, por lo cual dicen ellos es difícil decidir qué comprar, cuándo comprarlo, y qué moneda utilizar.
Deben dejar de preocuparse.
Por un lado, en una economía abierta es poco lo que una persona o ente puede hacer para mantener el tipo de cambio estable.
Además, el comportamiento del colón durante el último año ha sido perfectamente aceptable.
En cuanto a los controles del tipo de cambio se refiere, los costarricenses deben darse cuenta de que la era de la previsibilidad se ha ido.
Cuando la economía local era bastante aislada de las tendencias mundiales, el Banco Central podía mantener el valor del colón frente al dólar.
Pero en los últimos años, Costa Rica comenzó a experimentar los movimientos de capital a una escala nunca antes vista.
Varias multinacionales adquirieron grandes negocios locales, así como bancos.
Muchos extranjeros se apuraron a comprar bienes raíces, sobre todo en Guanacaste.
Estas adquisiciones incrementaron la demanda del colón.
Para detener el aumento en el valor de la moneda nacional, el Banco Central habría tenido que comprar muchos dólares, que no necesitaba, a un precio más alto que nadie pagaría.
Esto habría significado grandes pérdidas para el Banco, o más bien para el público, al cual pertenece.
Como resultado, el Banco optó por un sistema las llamadas bandas que permite que el valor del colón suba o baje dentro de un rango razonable, al mismo tiempo dándoles a los costarricenses un sentido de que las cosas están aún bajo control, como de hecho lo están.
Es cierto que el valor del colon subió un 11,5% frente al dólar estadounidense entre principios de mayo de 2009, y el mismo periodo de este año, haciendo más difícil para los exportadores nacionales competir en su mercado principal.
Pero una variación en el tipo de cambio de este tamaño no es ni inusual ni extrema.
Los exportadores mexicanos son aún más dependientes de los compradores de Estados Unidos en relación con los costarricenses.
Sin embargo, no hubo pánico en el país azteca, cuando el peso subió en casi un 10% frente a su contraparte norteamericana entre setiembre de 2009 y abril pasado.
Del mismo modo, la Unión Europea es un mercado crucial para los exportadores polacos, que se quedaron tranquilos cuando su moneda ganó un 13,3% frente al euro entre el pasado junio y principios de este mes.
En los últimos días, el colón incluso renunció a parte de sus ganancias, cayendo casi un 2% ante el dólar.
Además, el cambio efectivo en el valor de una moneda es menor que la variación nominal.
Por ejemplo, si el colón cae un 10% frente al dólar, una empresa local tiene que pagar más colones para importar productos de Estados Unidos.
No obstante, solo una parte de los costos de la empresa va al vendedor norteamericano.
El resto se gasta en colones en los costos locales, que incluyen terrenos y edificios, mano de obra y varios suministros.
Suponiendo que la mitad de las operaciones de la compañía son locales, el incremento en el costo para el importador y, finalmente, al consumidor en este caso sería de tan solo un 5%.
La situación funciona a la inversa para los exportadores.
Por mucho que el colón se aprecie, el impacto real en los exportadores será menor que esa cantidad.
En estas circunstancias, los costarricenses deben preocuparse menos por los cambios en el valor del colón, y más acerca de cómo gestionar el cambio.
Entre otras cosas, los exportadores podrían hacer mejoras para mostrar sus productos a compradores potenciales en otros países, a través de Internet.
Actualmente, tan solo el 15% de los exportadores de Costa Rica (sin contar las filiales locales de empresas internacionales) tiene página web y apenas una cuarta parte de estas es bilingüe.
Mientras tanto, si los importadores y minoristas son lentos para reducir los precios locales cuando se incremente el valor de la moneda nacional, los consumidores pueden aprovechar una combinación de Internet y un número creciente de mensajerías especializadas, para importar directamente de Estados Unidos u otros países.
Cambiar las viejas costumbres suele ser difícil.
Pero en el largo plazo, vivir en el mundo real el cual incluye la evolución de los tipos de cambio hace que los productores y consumidores costarricenses sean más eficientes.


Fred Blaser
Copresidente
Republica Media Group
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