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Calificaciones y crecimiento global

En 1981 el profesor Macdonald Wakeman publicó un artículo académico denominado “La función real de las agencias calificadoras de bonos”. Este documento cambiaría la percepción de los inversionistas del verdadero papel que jugaban los ratings en el desarrollo del mercado de valores.
Una de las conclusiones más importantes del profesor Wakeman fue que para los emisores lo que realmente importaba era tener una calificación (sea buena o mala) ya que definitivamente esto indicaba que un tercero había opinado y por ende validado el título valor.
Es obvio que en la medida que la calificación sea más atractiva, el bono se hace más apetecible, sobre todo para aquellos inversionistas que desean colocar sus excedentes en instrumentos seguros.
No obstante, una calificación negativa (que en realidad lo que significa es que el título tiene mayor riesgo, no que no sirva) puede atraer a inversionistas más arriesgados o con deseos de hacer mayores ganancias. Generalmente en la medida que los títulos son de mayor riesgo, sus rendimientos son más atractivos.
En virtud de lo anterior, el lector puede entonces preguntarse si la baja en la calificación de riesgo otorgada a los bonos del tesoro norteamericano es realmente tan nefasta como la plantean. La respuesta puede que no parezca obvia, pero lo es.
La economía norteamericana todavía se encuentra en un proceso de recuperación, de eso no hay duda, quizás los inversionistas se aventuraron a augurar una mejora económica mayor, porque las empresas estaban pagando dividendos en medio de la recesión, pero lo hacían a expensas de sus costos e inversiones.
Para el mercado esta caída de precios fungió como una especie de corrección por el exceso de confianza y lo que debe esperarse es una recuperación y no un crecimiento de la economía, lo que se esperaría es que el gobierno y el congreso logren alinearse para lograr un paquete de medidas coherente que sostenga la recuperación.
A todas estas, la baja en la calificación de riesgo otorgada por S&P realmente materializaría su efecto negativo si la alineación anterior no se logra, a lo que la calificadora Fitch está apostando al mantener la calificación AAA de la deuda estadounidense.
Lo que dificulta el panorama es que la calificación de S&P elevó las dudas sobre la ya maltrecha economía de los países periféricos de la Zona Euro y ahora se teme nuevamente por una posible cesación en los pagos de Grecia, España, Portugal, etc.
Respondiendo la pregunta antes planteada, la baja en la calificación no implica que la economía de Estados Unidos está peor de lo que estaba y que la situación en Europa deba empeorar; sin embargo, el miedo es libre y los inversionistas venáticos.

Alfredo Puerta
[email protected]
Twitter @alfredopuerta
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