Caja llega a 70 años con 91 males
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Deficiente gestión la tiene al borde de la quiebra
Caja llega a 70 años con 91 males

Seguro Social está enfermo, pero es salvable si se toman las medidas del caso

El 31 de octubre anterior irónicamente Halloween la Caja Costarricense de Seguro Social llegó a los 70 años de edad, severamente afectada por 91 males que la aquejan, y si no son tratados a tiempo amenazan con matarla.
Su principal problema es el déficit, que podría pasar de ¢118 mil millones el próximo año a ¢300 mil millones en 2015, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud de julio pasado, ratificado por cuatro expertos nacionales en setiembre.

Se realizaron 81 recomendaciones enfocadas en restablecer la sostenibilidad financiera de la institución, sin embargo, estas se convirtieron en 91 más adelante.
En la actualidad, se requiere que cada asegurado contribuya con unos ¢125 mil anuales adicionales, con el fin de cancelar el déficit, aparte de lo que pague por cualquier servicio de salud.
Los causantes de esta grave enfermedad financiera incluyen un aumento desmedido en los salarios de especialistas, un incremento sustancial de los montos pagados por guardias y disponibilidades médicas.
En lo que a salarios se refiere únicamente, el incremento fue de un 24% en el lapso de tan solo un año.
Otra de las causas es la gran cantidad de incapacidades giradas a nivel interno de la institución, donde cada uno de los 48 mil empleados de la Caja se incapacitó en promedio un mes durante 2010, lo cual equivale a un millón de días de ausencia.
A esto hay que sumar un crecimiento descontrolado de la planilla, ya que en los últimos cinco años se crearon 11.164 plazas, un 44% fue personal administrativo y apoyo a jefaturas, mientras que solo 423 contrataciones correspondieron a médicos especialistas.
“La Caja está enferma en las finanzas y en la gestión. Lo hemos reconocido y solicitamos la ayuda de expertos, quienes vinieron a ratificar lo que ya habíamos identificado y empezado a resolver”, aseguró Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la Caja.
Si a esto se suma que el Gobierno no cancela sus obligaciones con la Caja, se enfrenta a un problema de circunstancias mayúsculas que pone en peligro la continuidad de esta institución.
Ante esto, la administración Chinchilla se comprometió a saldar esta deuda en los próximos 18 meses, durante la celebración del 70 aniversario de la institución. Sin embargo, este monto por ahora asciende a ¢124 mil millones.
Entre las recomendaciones para evitar este descalabro financiero, se encuentra congelar el pago de horas extras, disponibilidades de especialistas y guardias médicas.
Contener el número de plazas en 2012 y crecer a un ritmo del 1% entre 2013 y 2015, además de realizar un aumento de salarios de un 7% a mandos medios a partir de 2012, es otro de los aspectos necesarios.
“Todas las recomendaciones son ejecutables y al parecer se ha caminado bastante en las últimas semanas en su implementación”, manifestó Rafael Carrillo, uno de los cuatro especialistas nacionales que analizaron el informe de la Organización Panamericana de la Salud.
Las recomendaciones de los expertos se clasificaron en ingresos, gastos y de gestión; cada una tiene que ser analizada desde la viabilidad legal, técnica y financiera. Con base en eso priorizan, ya que existen recomendaciones más sencillas que otras, pues ya se venía trabajando en ellas y en otras, se trata solo de optimizarlas, explicó Balmaceda, exinterventora del Hospital San Juan de Dios.
Algunas medidas ya se habían comenzado a tomar el año pasado y a finales de 2010 ya se había emitido una serie de políticas de uso racional de los recursos.
En marzo de este año se giró la política de contención del gasto y la Caja empezó a trabajar en las incapacidades y tiempos de disponibilidad.
Obligar a todos los asegurados a pagar lo mismo que el resto de los trabajadores, o sea el 14,75% de su salario mensual, sería otra medida para mejorar la recaudación de la Caja.
Eso sería un castigo para los trabajadores independientes, de convenios especiales, y voluntarios, que actualmente pagan mucho menos.
No obstante, los pagos no serían muy altos en términos absolutos, dado que se trata de un porcentaje, mientras los ingresos adicionales ayudarían a fortalecer las ya de por sí afectadas finanzas del Seguro Social.
A pesar de esta situación, Balmaceda y Carrillo coincidieron en que la grave situación financiera que atraviesa la Caja de Seguro Social es un mal curable, si se toman las medidas necesarias a tiempo, aunque algunas de ellas requieran procesos tales como la modificación de leyes, reglamentos y decretos ya existentes o inclusive la promulgación de otros nuevos.

Johnny Castro
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