Caída del petróleo incidiría en economía europea
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La decisión del Banco Central Europeo de inyectar o no nuevo estímulo en la eurozona el mes próximo puede oscilar a partir de la determinación de qué está causando la caída en los precios del petróleo.

Tanto el presidente del BCE, Mario Draghi, como el miembro del Consejo Ejecutivo Peter Praet, economista principal de la entidad, han expresado el temor de que la energía más barata sea una señal de alarma.
Si bien los precios en baja hasta ahora fueron vistos como una consecuencia de la sobreoferta, para beneficio de las empresas y los hogares, los funcionarios están considerando cada vez más si acaso reflejan una perspectiva económica en vías de deterioro.
Este análisis es clave para los estudios que realiza el equipo de economistas de Praet para establecer si las tasas de interés actuales en mínimos récord, los préstamos bancarios y un plan de compra de bonos por 1,1 billones de euros ($1,2 billones) son suficientes para reactivar la inflación y el crecimiento en la eurozona.
El Consejo de Gobierno se reunirá en Frankfurt el 3 de diciembre para decidir si debe volver a actuar.
“Si el BCE adopta la opinión de que se trata principalmente de un shock de la demanda, entonces la caída en el precio del petróleo sería un factor menos positivo y no algo que puedan ignorar”, dijo Ben May, economista en Oxford Economics Ltd. de Londres.
“La inflación más baja resultante podría de todos modos aumentar el gasto en consumo a corto plazo, pero podría indicar una futura demanda más floja de exportaciones susceptible de derivar también en una inversión más floja”.
El petróleo crudo se desplomó hasta alrededor de la mitad desde junio de 2014 en medio de especulaciones de que la saturación global se prolongará.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) continúa bombeando por encima de su cuota colectiva, la producción rusa alcanza un máximo de la era post- soviética y las reservas estadounidenses se encuentran más de 100 millones de barriles por encima de la media estacional en cinco años.
Sin embargo, Praet y Draghi también ponen de manifiesto la preocupación de que los precios en baja están contando otra historia –de una economía global que se enfría y amenaza con desbaratar la frágil recuperación de la eurozona.
El producto interno bruto del bloque monetario integrado por 19 países creció apenas 0,3% el último trimestre, sin alcanzar las estimaciones de los analistas, y los precios al consumidor están estancados.
La inflación en la región, que depende fuertemente de las importaciones para sus necesidades de energía, lleva casi tres años sin acercarse a la meta de apenas por debajo del 2%.
“En el pasado reciente se daba un problema del lado de la oferta, lo cual constituye un beneficio inesperado para los consumidores”, dijo Praet en una entrevista con Bloomberg el lunes. “Pero ahora una parte significativa también proviene de condiciones globales flojas”.

 


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