Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 7 Abril, 2014

La voluntad política requiere agallas, fuerza, decisión y no dejarse influenciar por los poderosos. Espero que usted reúna estos atributos


Buenos días señor Presidente

Cuando era pequeña nunca le escribí una carta al Niño. Hoy, ya grande, se la escribo a usted.
Ayer fui a votar como lo he hecho siempre desde mi mayoría de edad y cada vez que el Tribunal Supremo de Elecciones me ha brindado la oportunidad. Por eso me considero una ciudadana con derecho a pedir que se cumplan mis anhelos. Por lo menos los razonables.
No voy a solicitar nada personal: todo lo que quiero es para todos los costarricenses entre los que, por supuesto, me incluyo.
1- De verdad, por favor, que la corrupción estatal se detenga; que ningún funcionario se enriquezca a costa del erario público; que nadie utilice su puesto para acrecentar su fortuna; que se acaben los negocios privados con el dinero de todos. Cumplir mi deseo no es imposible: solo se requiere de voluntad política.
2- Hace más de cuatro décadas, antes de ser costarricense por elección de mis padres, tanto ellos como yo admirábamos la justicia social de este país. Que los menos favorecidos económicamente tuvieran educación, salud, techo y comida nos resultaba admirable.
Hoy por hoy las diferencias sociales son abismales y muchos no tienen acceso a los derechos básicos que requiere todo ser humano.
Sé que en cuatro años revertir las políticas neo liberales que han empobrecido a los más necesitados es difícil. Con voluntad política se puede empezar a cambiar esta realidad.
3- Tal vez le parezca mucho pedir pero me gustaría que se acabaran las privatizaciones. En la mayoría de los países latinoamericanos, luego de vender las empresas nacionales al mejor postor, los servicios no mejoraron, algunos funcionarios se beneficiaron económicamente y ahora están tratando de recuperar lo perdido. Y, ¿sabe qué?, un poco de voluntad política es suficiente para revertir este proceso.
4- Uniendo mi primera y tercera solicitud quiero expresarle mi gran preocupación por los contratos, a mi parecer mal negociados, con empresas Chinas. Sin ánimo de satanizar al gobierno de la República Popular China, hay que analizar con detenimiento los acuerdos comerciales para la ampliación de la ruta 32 y la construcción de una refinadora de petróleo.
Aunque haya un tratado firmado, estoy segura que un nuevo gobierno puede frenar lo que nos perjudique. Eso sí: si tiene voluntad política.
5- Quiero que la Caja Costarricense de Seguro Social no solo no se debilite sino que mejore. Que se cobren las deudas empezando por las más grandes (Estado incluido); que la atención sea más expedita; que no se les permita a los médicos ocultar sus errores sobre todo cuando estos hayan ocurrido por falta de sensibilidad. Con voluntad política se logra.
¿Que estoy pidiendo demasiado? No, para nada. Tengo muchísimos más puntos en mi “carta al Niño” pero no tengo más espacio.
A usted, señor Presidente, le pido que tenga voluntad política. No es mucho, aunque estoy consciente de que no es poco. La voluntad política requiere agallas, fuerza, decisión y no dejarse influenciar por los poderosos. Espero que usted reúna estos atributos.

 
Claudia Barrionuevo

[email protected] 

Bocado

La voluntad política requiere agallas, fuerza, decisión y no dejarse influenciar por los poderosos. Espero que usted reúna estos atributos

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Columnista

Claudia Barrionuevo

 

Buenos días señor Presidente

 

Cuando era pequeña nunca le escribí una carta al Niño. Hoy, ya grande, se la escribo a usted.

Ayer fui a votar como lo he hecho siempre desde mi mayoría de edad y cada vez que el Tribunal Supremo de Elecciones me ha brindado la oportunidad. Por eso me considero una ciudadana con derecho a pedir que se cumplan mis anhelos. Por lo menos los razonables.

No voy a solicitar nada personal: todo lo que quiero es para todos los costarricenses entre los que, por supuesto, me incluyo.

1- De verdad, por favor, que la corrupción estatal se detenga; que ningún funcionario se enriquezca a costa del erario público; que nadie utilice su puesto para acrecentar su fortuna; que se acaben los negocios privados con el dinero de todos. Cumplir mi deseo no es imposible: solo se requiere de voluntad política.

2- Hace más de cuatro décadas, antes de ser costarricense por elección de mis padres, tanto ellos como yo admirábamos la justicia social de este país. Que los menos favorecidos económicamente tuvieran educación, salud, techo y comida nos resultaba admirable.

Hoy por hoy las diferencias sociales son abismales y muchos no tienen acceso a los derechos básicos que requiere todo ser humano.

Sé que en cuatro años revertir las políticas neo liberales que han empobrecido a los más necesitados es difícil. Con voluntad política se puede empezar a cambiar esta realidad.

3- Tal vez le parezca mucho pedir pero me gustaría que se acabaran las privatizaciones. En la mayoría de los países latinoamericanos, luego de vender las empresas nacionales al mejor postor, los servicios no mejoraron, algunos funcionarios se beneficiaron económicamente y ahora están tratando de recuperar lo perdido. Y, ¿sabe qué?, un poco de voluntad política es suficiente para revertir este proceso.

4- Uniendo mi primera y tercera solicitud quiero expresarle mi gran preocupación por los contratos, a mi parecer mal negociados, con empresas Chinas. Sin ánimo de satanizar al gobierno de la República Popular China, hay que analizar con detenimiento los acuerdos comerciales para la ampliación de la ruta 32 y la construcción de una refinadora de petróleo.

Aunque haya un tratado firmado, estoy segura que un nuevo gobierno puede frenar lo que nos perjudique. Eso sí: si tiene voluntad política.

5- Quiero que la Caja Costarricense de Seguro Social no solo no se debilite sino que mejore. Que se cobren las deudas empezando por las más grandes (Estado incluido); que la atención sea más expedita; que no se les permita a los médicos ocultar sus errores sobre todo cuando estos hayan ocurrido por falta de sensibilidad. Con voluntad política se logra.

¿Que estoy pidiendo demasiado? No, para nada. Tengo muchísimos más puntos en mi “carta al Niño” pero no tengo más espacio.

A usted, señor Presidente, le pido que tenga voluntad política. No es mucho, aunque estoy consciente de que no es poco. La voluntad política requiere agallas, fuerza, decisión y no dejarse influenciar por los poderosos. Espero que usted reúna estos atributos.

[email protected]