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La felicidad y la buena productividad de un país dependen en gran medida de que su población tenga acceso oportuno a educación preventiva y servicios médicos inmediatos

Buena salud: un derecho, no un lujo

Dos centros de salud del país lograron entrar en una tabla elaborada por la revista América Economía, que mide los 20 mejores hospitales y clínicas de Latinoamérica.
Brasil y Colombia obtienen el mejor lugar con cinco hospitales cada uno y les siguen Chile, con tres; Argentina y Costa Rica, con dos, y Uruguay, México y Venezuela, con uno. Nuestros dos centros de salud incluidos en ese listado son el privado Hospital Clínica Bíblica y el estatal San Rafael de Alajuela.
La salud es el más preciado tesoro que tiene cualquier persona. El resto de los bienes, si no se cuenta con buena salud no pueden disfrutarse plenamente. Tampoco puede haber buena productividad en un país cuya población no tenga acceso a medicina preventiva y curativa. Por ello, nuestra felicidad siempre estará en relación directa con que podamos prevenir enfermedades y curarlas si aparecen.
De ahí la relevancia de contar con un sistema hospitalario de alta calidad. La otra condición es que la población pueda acceder a ellos.
En este sentido, Costa Rica dio un paso adelante hace muchos años cuando creó la Caja Costarricense de Seguro Social a efectos de que toda la población tuviera acceso y luego la aparición de importantes centros privados completan una realidad que, bien administrada, debería garantizar esos buenos servicios a todos los nacionales y a cualquiera que aquí resida o nos visite.
Precisamente problemas de mala administración desde hace algunas décadas han deteriorado los servicios de los hospitales de la Caja, que en otros momentos brindaron excelente atención médica inmediata, sin las filas de espera que hoy agravan las dolencias y a veces conducen a la muerte.
El sistema hospitalario público contó también en épocas anteriores con los más sofisticados equipos para todo tipo de exámenes, cirugías y medicamentos, lo cual confirma que el sistema solidario en el cual se basa es muy bueno pero falla cuando lo hace la administración.
Las buenas nuevas que nos permiten hoy asomarnos al listado de países que cuentan al menos con algún hospital de adecuada calidad, deberían ser un estímulo para que la recaudación de fondos y la dirección de nuestros hospitales estatales vuelvan a la calidad de sus primeras décadas. Costa Rica tiene, si lo desea, cómo estar en los primeros lugares del mundo en esta materia.
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