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Británicos luchan por altos precios en universidades

La Policía británica retuvo ayer durante varias horas en el centro de Londres a miles de estudiantes, muchos de ellos menores de edad, que se manifestaban contra el aumento del precio de las matrículas universitarias y, en general, el encarecimiento de la educación pública en el Reino Unido.
Aplicando la táctica conocida como “olla a presión”, centenares de agentes armados con porras y escudos rodearon hasta entrada la noche -cuando además empezó a nevar- a los manifestantes, entre escenas de tensión, pánico y llantos de los más jóvenes.
Un puñado de participantes en la protesta, que estuvo controlada desde el aire por al menos tres helicópteros, protagonizaron escenas violentas al intentar volcar un furgón policial y embestir el cordón de agentes, quienes respondieron con porrazos y numerosas detenciones.
Al menos 15 personas fueron arrestadas por supuestos delitos de daños a la propiedad y agresión a la autoridad, y un par de agentes sufrieron heridas leves, indicó la Policía.
Además de la manifestación en Londres, en la avenida Whitehall, donde se concentran los edificios gubernamentales, decenas de miles de jóvenes salieron a las calles en otras ciudades del Reino Unido para protestar por segunda vez en menos de tres semanas contra los recortes en la educación previstos por el Gobierno de coalición conservador-liberaldemócrata.
Los estudiantes, que en esta ocasión eran tanto universitarios como de instituto y formación profesional, se oponen al aumento de las matrículas universitarias hasta el tope de unos $14.140 a partir del 2012, así como a la reducción del presupuesto en departamentos como los de artes y humanidades y de las ayudas a los estudiantes con menos recursos.
La manifestación de Londres, en general pacífica aunque marcada por un clima de indignación, estuvo salpicada de altercados aislados, a los que los agentes, algunos montados a caballo, respondieron con sorprendente dureza.
Con cordones de hasta cuatro líneas de agentes antidisturbios, la Policía Metropolitana de Londres (MET) quiso evitar críticas como las recibidas hace dos semanas, cuando se la acusó de no haber respondido bien a otra protesta estudiantil, en la que un grupo de estudiantes causó destrozos en la sede del Partido Conservador.
Neil Faulkner portavoz de la “Coalición contra los recortes” y uno de los voluntarios encargados de supervisar la manifestación dijo a Efe “Hemos tenido que intervenir porque algunos de los manifestantes más jóvenes, de 13 ó 14 años, estaban llorando al verse acorralados durante horas”.
Faulkner criticó la táctica de la olla a presión empleada por la Policía, que, mediante la retención indefinida de los manifestantes en espacios reducidos, “pretende desanimarles y someterles, y en el caso de la manifestación de hoy, con muchos jóvenes que participaban en su primera protesta, enviarles el mensaje de que es mejor no enfrentarse al Estado”.
El diputado laborista John McDonnell, del ala izquierda, se acercó a la manifestación a las puertas del Parlamento británico para decir, megáfono en mano, que “la educación debe ser universal y gratuita” y criticar la represión por parte de las fuerzas del orden.
Varios estudiantes del instituto londinense Thomas Tallas participaron en la protesta -con la bendición de sus profesores- para quejarse “por todo lo que están quitando a los estudiantes”.
Dale Mondle, de 16 años declaró “mis opciones de ir a la universidad se han visto muy limitadas, ya que me enfrentaría después a una enorme deuda que no sé si podría pagar, ya que nadie me asegura que, después de licenciarme, vaya a conseguir un trabajo”,
Louis Court, de la misma edad, ha descartado ya cursar estudios superiores porque no quiere “tener sobre los hombros una deuda de unos $62.693”, derivada de los préstamos que tendría que pedir para pagarse estudios, alojamiento y manutención.


Londres/EFE
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