Enviar
Brasil lanza plan ante crisis mundial

El Gobierno brasileño lanzó ayer un plan de incentivo a la industria que prevé exenciones fiscales por 25.000 millones de reales (unos $16.025 millones) en dos años para mejorar la competitividad de las empresas en un "período de crisis internacional" y de apreciación del real frente al dólar.
El llamado "Plan Brasil Mayor", presentado como una nueva política industrial, tecnológica, de servicios y comercio exterior, fue lanzado por la presidenta Dilma Rousseff en un acto con la asistencia de numerosos ministros y líderes empresariales.
El plan prevé exenciones fiscales, la devolución de impuestos, ofertas de crédito barato a exportadores y la reducción de los costos laborales para las industrias más afectadas por la apreciación del real y por la crisis global que redujo la demanda en los países más desarrollados.
También incluye incentivos para las empresas que inviertan en innovación y en la modernización de su parque productivo, así como la protección de las industrias nacionales del comercio desleal y facilidades para que participen en las licitaciones de compras gubernamentales.
"Brasil tiene condiciones de enfrentar una crisis internacional prolongada pero no puede declararse inmune a sus efectos. En este momento necesitamos coraje para proteger nuestras fuerzas productivas, nuestro mercado consumidor y nuestro empleo", afirmó Rousseff en el lanzamiento del plan.
Según la mandataria, "es imperativo protegernos del comercio desleal y de la guerra cambiaria que reducen nuestras exportaciones e intentan disminuir un mercado interno que construimos con mucho esfuerzo".
La presidenta aclaró que el principal desafío es proteger a Brasil sin recurrir al proteccionismo que perjudica a todo el mundo.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, explicó que el conjunto de medidas buscar fortalecer a la industria y darle condiciones de competir en "el ambiente muy adverso en el que estamos viviendo".
Según Mantega, las industrias brasileñas perdieron competitividad tanto en el exterior como en el mercado interno por la política de algunos países de mantener sus monedas artificialmente devaluadas.
Esta "guerra cambiaria", la reducción de la demanda en los mercados más ricos y la "competencia predadora de empresas de otros países que buscan mercados a cualquier costo" redujo la competitividad de las exportaciones brasileñas y generó una avalancha de productos importados, agregó.
De acuerdo con el ministro, será necesario esperar dos o tres años para una recuperación de la crisis en los países desarrollados, que perjudica principalmente al sector manufacturero brasileño.
Mantega aclaró que con el plan se tuvo el cuidado de no violar las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el objetivo de dar a la industria brasileña igualdad de condiciones para competir con las de afuera.
"El mercado brasileño tiene que ser disfrutado por empresas brasileñas y no por los aventureros que vienen de afuera", explicó.

Brasilia/EFE
Ver comentarios