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Brasil enfrenta prueba de fuego


Río de Janeiro -- El derrumbe generalizado de
las bolsas del mundo preludia una fuerte crisis global, pero Brasil, la mayor economía de América Latina, se dice a salvo de los riesgos y el Gobierno insiste en que crecerá fuertemente este año y los que vienen.
En este “lunes negro”, la bolsa de Sao Paulo fue una de las más golpeadas por la corriente negativa que arrastra a los grandes mercados en la medida en que se hacen más concretas las señales de una recesión en Estados Unidos.
Las dificultades del Gobierno de George W. Bush para lidiar con el problema llevan a los expertos a intentar dilucidar si los mercados están simplemente atravesando una nueva crisis de nervios o el mundo se está precipitando a un ciclo recesivo de largo alcance.
Mientras los mercados de Asia cerraban con fuertes bajas y el pánico contagiaba a las plazas europeas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, insistía ayer en que su país, décima economía del mundo, mantiene su curso.
Brasil tiene una “combinación perfecta” para el crecimiento económico, afirmó Lula.
“La economía crece, el Gobierno recauda más, el Gobierno invierte más. Por eso podemos hablar de que la economía brasileña va a continuar creciendo en 2008”, aseveró Lula la mañana de ayer.
Brasil atravesó 2007 con viento favorable y su Producto Interior Bruto (PIB) creció en torno al cinco%, mientras que para 2008 el Gobierno espera una cifra similar.
Fue un año con baja inflación, del 4,46%, expansión del consumo, una apreciación del real frente al dólar del 20% y una fuerte acumulación de reservas internacionales que han seguido creciendo hasta los $184.892 millones la semana pasada.
Pero analistas financieros ya dan muestras de prudencia ante el panorama externo.
Una encuesta semanal del Banco Central, entre unas 100 entidades financieras, reveló ayer la expectativa de que la tasa mínima referencial de interés deberá mantenerse en el 11,25% anual a lo largo de 2008, con tendencia alcista.
Hasta hace pocas semanas los mismos expertos apostaban a una reducción del costo del dinero para terminar 2008 en el 10,75%.
Los especialistas todavía prevén un crecimiento de la economía del 4,5% este año y del 4,03% en 2009, por debajo de la previsión del Gobierno.
Sobre la holgada balanza comercial, esperan un saldo positivo de $30 mil millones, por debajo de los $30.600 millones de una encuesta anterior.
En economía los escenarios suelen mudar rápidamente, pero a primera vista entre los mercados parece prosperar la impresión de que el plan de Bush, por sí solo, “no es suficiente para evitar una recesión en la economía estadounidense”, como observó un análisis de la firma brasileña de clasificación de riesgo Austin Ratings.
En la llamada economía real, la que va más allá de la volatilidad inmediata, varias pistas indican que Brasil sí saldría golpeado por un fuerte retroceso en Estados Unidos, que recibe el 17% de las exportaciones brasileñas.
Otros grandes clientes de las materias primas y productos básicos -que forman el grueso de las exportaciones brasileñas- como China e India, son a su vez grandes exportadores de productos manufacturados hacia Estados Unidos.
Para Flavio Castelo Branco, economista jefe de la patronal Confederación Nacional de la Industria (CNI) es un hecho que el escenario internacional mudó.
“Con seguridad los impactos serán mucho menos intensos que en el pasado, pero es obvio que tenemos un escenario diferente”, agregó.
Pero “aunque estemos en ese tren de la economía mundial y sujetos a la turbulencia de ese tren, nuestras condición específica es muy diferente de la que prevalecía en los primeros años de esta década”, dijo Castelo Branco a Efe.
“La duda es por cuánto tiempo va a prevalecer”, pues según lo que dure, impactará la demanda de productos brasileños, dijo.
En ese escenario, los precios de los productos básicos tienden a resentirse y con ello los ingresos del país, además de que sube el tipo de cambio y hay presiones inflacionarias.
Pero en los últimos años Brasil se benefició de la economía mundial y redujo su deuda externa, entre otras fragilidades, y el mercado interno, con alta demanda y consumo, es el motor del crecimiento, explicó.
“El grado de solidez de las cuentas externas brasileñas es bastante elevado y va a permitir absorber las oscilaciones de una forma más madura”, afirmó.
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