Brasil denuncia espionaje industrial
Desde el mes pasado, Brasil tiene sospechas del espionaje industrial cuando en documentos de Snowden se hablaba del espionaje a Petrobras. Bloomberg/La República.
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Las primeras sospechas sobre un posible espionaje industrial surgieron el mes pasado, cuando los documentos de Snowden revelaron que la NSA capturó datos de las comunicaciones de la petrolera Petrobras


Brasil denuncia espionaje industrial

El Gobierno brasileño endureció ayer el tono al exigir a EE.UU. y a sus aliados que cesen sus operaciones de espionaje al país suramericano, que, en opinión de la presidenta Dilma Rousseff, tienen "motivos económicos" y se han centrado en sectores estratégicos como el minero y petrolero.
Las principales quejas del Ejecutivo presidido por Rousseff se dirigieron hacia Canadá, por su supuesta participación directa en el espionaje al Ministerio brasileño de Minas y Energía, lo que fue revelado por la televisión Globo basándose en documentos del exanalista de la CIA Edward Snowden.


El canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, convocó de urgencia al embajador canadiense, Jamal Khokhar, y le manifestó su repudio a esa "grave e inaceptable violación de la soberanía nacional y de los derechos de personas y de empresas" del país, según un comunicado.
Canadá es uno de los mayores inversores en minería en Brasil, donde se han implantado 55 compañías de ese país dedicadas a la explotación, 45 de equipamientos y veinte de servicios relacionados con el sector, según datos oficiales del país norteamericano.
Brasil es el mayor productor mundial de niobio, el segundo de hierro, manganeso, tantalita, y el tercero de bauxita, según datos del Instituto Brasileño de Minería (Ibram).
Además, es un importante productor de oro, níquel, magnesio, caolín y estaño, entre otros minerales, un sector cuya regulación y concesiones dependen del Ministerio de Minas y Energía.
El reportaje indicó que los servicios de inteligencia canadienses, en colaboración con la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE.UU., elaboraron un detallado mapa de las comunicaciones que tuvo el ministerio con organismos y empresas de otros países y además recopilaron datos de teléfonos y correos electrónicos.
Para Rousseff, este nuevo caso "confirma las razones económicas y estratégicas por detrás" de estas operaciones de espionaje supuestamente lideradas por Estados Unidos, país que justifica las operaciones de la NSA por su lucha contra el terrorismo.
Las primeras sospechas sobre un posible espionaje industrial surgieron el mes pasado, cuando los documentos de Snowden revelaron que la NSA capturó datos de las comunicaciones de la petrolera Petrobras, compañía controlada por el Estado con importantes yacimientos en el litoral brasileño.
La jefa de Estado brasileña consideró estas denuncias más graves incluso que el espionaje supuestamente realizado por la NSA a la propia Rousseff y a sus asesores personales, también revelado por la prensa brasileña a partir de los documentos secretos en poder de Snowden.
Según Rousseff, "todo indica" que los datos secretos espiados a Brasil han sido puestos a la disposición de los Gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda y a "miles de empresas" de estos cinco países, lo que consideró "inadmisible" entre países que pretenden ser socios.
"Es urgente que EE.UU. y sus aliados cierren sus acciones de espionaje de una vez por todas", dijo la mandataria en su cuenta de Twitter.

Río de Janeiro/EFE


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