Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 16 Marzo, 2010


TROTANDO MUNDOS
Bochorno Nacional

Cómplices, irresponsables, tercermundistas, pobres de espíritu son algunas de las calificaciones que se nos vienen a la mente para quienes se han permitido condonar a los pobreciticos conductores borrachos, así como a toda una caterva de matones del volante que, aunque no conduzcan borrachos, son una amenaza casi igual, que pongan en peligro la vida de muchos seres.
Conste que en este grupo también incluimos a los padres de familia que viajan con sus hijos sueltos en la cabina del vehículo, algunas veces parados en el asiento de atrás, porque comprar una buena silla de transportar niños no vale la vida de sus hijos. Estos serán los primeros en salir disparados como proyectiles humanos al más pequeño de los frenazos. Un estudio en los Estados Unidos demostró, hace ya bastante tiempo, que en un choque a cincuenta kilómetros por hora- que no es nada- un ser humano suelto sale disparado con la fuerza de dos toneladas.
El espléndido artículo del Dr. Marco Tulio Vargas es lectura obligatoria para todos, sobretodo aquellos diputados que abarataron las ofensas y le permitieron a los conductores ingerir “una cerveza más, pobrecitos”. Su nombre debería ser publicado por algún periódico, pero resulta que muchos periodistas, en quienes normalmente confiamos para que sus críticas corrijan anomalías, se montaron en la onda del chunchito y el pobrecito, dejando de lado la importancia de las vidas humanas.


Ni que decir de esos energúmenos que, montados en 30 toneladas de acero infrenable se lanzan a adelantar en curva y cuesta porque la magnitud de lo que conducen los protege contra el impacto de un automóvil.
Un proyecto de ley que apenas llegó a la Asamblea debió ser revisado en pocas semanas y cambiado solo en lo más elemental, fue completamente frenado por años y prostituido por una Asamblea incapaz, que al final ya no puede enderezar la torta que se jaló en las pocas (por dicha) semanas de gestión que le quedan. Por ahí anda alguno diciendo que es la que mayor cantidad de leyes ha producido, como sí cantidad fuera lo importante, y no calidad.
Mientras que los países desarrollados, sobretodo los de Europa, se están moviendo hacia CERO TOLERANCIA, no obstante que sus normas actuales ya son muy rigurosas, el peor Congreso del que tengamos memoria- por la falta de ética e integridad de algunos de sus miembros y por la incompetencia de algunos otros- (las excepciones de siempre exceptuadas), nos lleva a “una cervecita más”.
Los intereses políticos han logrado sacar lo más bajo de una mayoría que ahora se va a tratar de colgar del gobierno de doña Laura para seguir “alternando de poder” y brindándonos sus “valiosos” servicios. Afortunados que somos.
A este grupo de culpables hay que sumar aquellos periodistas que, como sirenas, cantaron que las multas eran muy altas y algunos pobrecitos no las podrían pagar. ¿No se dan cuenta de que abarataron las vidas humanas? ¿No pensaron que solo con medidas draconianas se va a parar a estos energúmenos? ¿No se dieron cuenta de que sí los conductores, pobrecitos ó no, cumplen con las leyes, sí no violan la ley, no tienen porque pagar las altas multas? ¿No pensaron que el homicidio casi intencional de niños, ó de viejitas, ó de cualquier otro ser humano, no solo se debe castigar post-factum sino que hay que prevenirlo? ¿Y que solo se previene sí la relación acto irresponsable-castigo es suficientemente seria para frenar la indiferencia?
No queremos tratar hoy otros temas para centrarnos en este gravísimo problema. Que quienes nos lean tengan la oportunidad de meditar cuidadosamente; sobretodo los nuevos diputados, pues quedan obligados a revisar una ley que los actuales no pudieron cristalizar a largo plazo.

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