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¡Bienvenidos los Pirineos!
El Tour de Francia llegó a las montañas con victoria de un segundón

Un actor secundario del pelotón puntero, el galo Christophe Riblon, del Ag2r, firmó ayer la victoria en la decimocuarta etapa del Tour de Francia, que estrenaba los Pirineos, disputada entre Revel y Ax 3 Domaines, de 184,5 kilómetros, en la que Andy Schleck mantuvo el liderato ante Alberto Contador después de un marcaje que terminó en combate nulo.
Mientras Riblon virtualmente tocaba el cielo con sus manos, los dos grandes protagonistas del evento, Andy y Alberto se dedicaron a mirarse durante el trayecto, a la espera de quién iba a tirar.
Parecía que uno le decía al otro durante el marcaje… ¿no tirás?. Pues yo tampoco.
Pacto de no agresión entre los dos pesos pesados del Tour, que, al anularse dejaron las posiciones casi intactas a la espera de lo que pueda suceder hoy en la etapa entre Aspet y el Port de Balés que sin duda, será otro día, en esta semana decisiva de la prueba.
Firmadas las tablas entre Schleck y Contador, Riblon fue el gran protagonista en el primer contacto con la montaña pirenaica, jornada con final en alto donde dejó de ser anónimo gracias a una escapada de más de 160 kilómetros que le condujo hasta la cima de Les Domaines. Llegó en solitario con 54 segundos de ventaja sobre el ruso Denis Menchov (Rabobank) y el español Samuel Sánchez (Euskaltel), segundo y tercero.
La vida le cambió a Riblon en unas horas. “El sábado no hubiera apostado un euro por mí, pero el director me dijo que intentara una escapada y me animó”, señaló el revalorizado ciclista galo.
Un día señalado para Riblon, que se “zampó” en solitario el Col de Palhieres y Les Domaines, aguantó una ventaja moderada y fue capaz de alcanzar el mayor éxito de su vida en una de esas etapas de prestigio que le sirvió para abrir su palmarés en el Tour a los 28 años. Subcampeón mundial en pista, se consagró en la “grande boucle” el día que se esperaba el primer acto del duelo entre Schleck y Contador.
Entonces, no hubo gresca entre los grandes sino cerrojo. El madrileño arrancó tres veces en el ascenso definitivo, pero Schleck no cedió, se convirtió en su sombra.
El luxemburgués subió a ponerse el maillot amarillo, prenda que conserva con 31 segundos de ventaja sobre el español.

Gaetano Pandolfo
[email protected] y EFE
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