Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 1 Diciembre, 2015

El servicio, el producto y muchas otras estrategias deberán ser implementadas para que el mismo permanezca en el tiempo y que no solo sea flor de un día

¡Bella en Rosa!

Recuerdo que a mis 12 años llegué desesperada llorando a mi casa, estaba harta de lo que algunas compañeras estaban criticando del por qué había alcanzado mis logros en el deporte y el colegio.
No solo los niños suelen ser crueles. Mi tío Rolando Esquivel me dijo algo que nunca olvidé: “… Mónica, si personas tan importantes están ocupando su tiempo para hablar de vos, es porque merecen su atención y análisis de lo que estas haciendo. ¡Preocúpate el día que no hablen! ¡Porque ese día no eres nadie!”
No les puedo explicar cuantas veces en mi vida me ayudó este sabio consejo. Cada comentario positivo o negativo era retroalimentación, en algunos casos los desechaba, en otros los revisaba y podía ver con “otros ojos” y otra perspectiva si me estaba o no equivocando.


Desde ese mismo punto de vista, creo que el lanzamiento de la campaña de la Banca Crystal es sumamente ingeniosa y arriesgada. No solo la campaña, sino el producto financiero.
Trabajé hace muchos años atrás en banca, en la época de la creación de muchos productos financieros ingeniosos, como el pago de planillas electrónico, la cuenta maestra, entre otros. Nunca me imaginé ver un sector 100% hecho de y para los hombres hacer un banco de y para mujeres.
“No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres”, dijo hace algún tiempo John Lennon.
No me extraña en lo absoluto que las fuertes críticas sean dirigidas al color. Es contradictorio encasillar a la mujer con eso, pero no creo que esa fuera la intención, al contrario.
El efecto de boca en boca o más bien de publicación en publicación, de conversación en conversación, de tweet en tweet ha dado el efecto deseado.
Ahora bien, ¿por qué no se dio la misma reacción cuando salió el lazo rosa para la lucha contra el cáncer de mama? ¿Por qué en ese caso el color no es ofensivo y más bien todas lo usan con orgullo?
¿Si hubieran usado los colores negro con plateado, colores que reflejan poder y solidez, colores más masculinos, si hubieran sido aceptados? ¿No es que queremos seguir siendo quienes somos sin emular el liderazgo masculino? ¿No tenemos mucho que aportar desde nuestra sensibilidad?
Me identifico más con el cuestionamiento de que solo mujeres puedan atender mujeres, entiendo el hecho de que puedan sentirse desplazados o que pueda ser sexista.
La combinación de las experiencias y del pensamiento de ambos sexos es algo complementario y no deben ser competencia. Sin embargo, sí es cierto que tenemos necesidades y formas de actuar y pensar diferentes. Por algo ha tenido tanto éxito el libro “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”.
Aún queda por ver si el mercado al cual va dirigido no exige un cambio de estrategia en el camino para este nuevo producto. Lo cierto es que han dado mucho de que hablar y muchas irán, al principio, por la mera curiosidad.
El servicio, el producto y muchas otras estrategias deberán ser implementadas para que el mismo permanezca en el tiempo y que no solo sea flor de un día.

Mónica Araya