Basta de ejecuciones ineficaces
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La Costa Rica que en otras épocas supo dotarse de buenas carreteras con sus correspondientes puentes, ha derivado en un país con administraciones incapaces de manejar bien lo relacionado con la construcción de vías


Basta de ejecuciones ineficaces

A pesar de la gran necesidad de construir infraestructura en el país, lo relacionado con carreteras no ha sido un asunto diseñado y ejecutado con eficacia.
La Costa Rica que en otras épocas supo dotarse de buenas carreteras con sus correspondientes puentes, ha derivado en un país con administraciones incapaces de manejar bien lo relacionado con la construcción de vías.


¿Por qué ha sucedido esto? ¿Por qué la construcción de una carretera se puede retrasar más de 30 años? ¿Por qué en ocasiones no se firmaron contratos de concesión en la seguridad de que los mismos contenían condiciones favorables para el país? ¿Por qué los gobiernos se han dedicado a excusarse en los retrasos que se producen a veces por las expropiaciones, en vez de encontrar la forma de darle solución al problema?
Si no hemos sido capaces como país de firmar contratos de construcción de carreteras que contemplen los posibles aumentos en insumos y la eliminación de dichos incrementos si los precios se mantienen en un rango razonable, eso quiere decir que no hemos tenido gobiernos capaces de negociar y ejecutar bien, como en otros países se hace.
Hoy la carretera a San Carlos, en la Zona Norte, ha requerido también un reajuste en el precio original. Tres décadas de espera para que inicien las obras y una negociación que significa un alto costo por cada kilómetro de la nueva vía, evidencian lo antes dicho.
Dicho alto costo de cada kilómetro de la vía se podría comparar con los $9 millones que habría costado el kilómetro de la ruta entre San José y San Ramón bajo el contrato con OAS.
¿Cuánto más tendrán que esperar los costarricenses para contar con un gobierno capaz y con voluntad política de administrar bien los recursos de los contribuyentes?
Las preguntas las hacemos porque nos parece oportuno frente a la campaña política que vivimos y la próxima elección de nuevo gobierno.
Los candidatos a la presidencia de la República deberían encontrar una fórmula transparente, eficiente y justa para solucionar no solo el problema de una carretera en particular sino para establecer un sistema de llevar a cabo esas y otras obras de modo tal que beneficie al país en costos y tiempos.
Un sistema que pueda ser explicado a los costarricenses (antes de firmar ningún contrato) demostrando sus bondades y las formas previstas para supervisar las obras desde el primer día para garantizar el cumplimiento en calidad y tiempo y evitar posibles desvíos del dinero público.
Esta responsabilidad deben asumirla jerarcas y mandos medios de las instituciones correspondientes, que para eso están.
Hasta el momento, el país ha carecido de una gestión de ese tipo, a pesar de ser la obligación de los gobiernos de turno.
 


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