Banqueros se unen contra el Central
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Representantes del sector reclamaron mayores acciones para mejorar situación económica
Banqueros se unen contra el Central

• Eduardo Lizano defiende al ente emisor, aduciendo que lo menos que busca en este momento es una crisis bancaria

Wilmer Murillo
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Reina la incertidumbre, hay falta de confianza, ausencia de liquidez en colones y un mercado seco.
Estas quejas fueron el punto de partida de las ácidas críticas con que varios banqueros torpedearon ayer al Banco Central y a su presidente ejecutivo Francisco de Paula Gutiérrez, por el tratamiento que está dando a la economía.

Como consecuencia de la crisis incluso ha provocado miedo de actuar, plantearon los expertos.
“La incertidumbre se acentúa y ya no es un asunto de precios bajos, o mayor crédito en el sistema, sino de revertir las incertidumbres”, coincidieron en señalar Luis Carlos Delgado, presidente del Banco de Costa Rica y Gerardo Corrales, gerente del BAC San José.
En ese sentido, diversos economistas descalificaron el Plan Escudo propuesto por el presidente Oscar Arias como un instrumento de reactivación económica, y más bien plantearon volver al régimen cambiario de minidevaluaciones o ir a una dolarización.
Asimismo exhortaron a las autoridades a flexibilizar las normas de supervisión bancaria, durante un debate sobre opciones de política económica organizado por la American Chamber of Commerce (Amcham) y la Academia de Centroamérica.
La banca privada en particular tiene “congelado” más del 50% de su liquidez debido a ciertas normas de supervisión fuera de lugar en este momento, como el castigo a la dolarización de la banca, señaló Corrales.
Un 15% del encaje, más el 17% del peaje bancario (unos $300 millones) y reservas excedentes, limitan muy fuertemente la posibilidad de expandir el crédito, explicó el gerente.
Muchas entidades están al tope de inventarios, de casas, carros y motos, y ante tanta desconfianza los banqueros se han “sobrearmado” de liquidez para cubrirse las espaldas.
La crítica contra el Banco Central es que mientras esto ocurre, el ente emisor sigue preocupado por la inflación, la liquidez, y el tipo de cambio, y —según los banqueros— menos en paliar la crisis.
“Se mantiene impávido (el Central) mientras los ingresos de profesionales liberales caen hasta un 30%, sube la morosidad en sus créditos, y el tema sicológico del miedo se apodera de todos, posponiendo el consumo y la inversión, expresaron en sus críticas.
Al Gobierno los banqueros le dijeron que su Plan Escudo requiere un plan B, incluyendo una reducción de impuestos para aumentar el poder de consumo de la gente.
Al Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) lo instaron a tomar medidas para liberar recursos para prestar.
Por último, lanzaron duras críticas a la Asamblea Legislativa por estar ajena a la crisis, “inmersa en el tema electoral y viendo con descuido el privilegio que disfruta el país actualmente de poder contar, en momentos de una crisis de liquidez internacional, con más de $2 mil millones en recursos externos, no solo para impulsar las obras de infraestructura sino también para generar empleo”.
“No estamos a favor de que se elimine la normativa pues es sano seguir sacrificando resultados y haciendo provisiones para los periodos de vacas flacas, pero sí de que se revisen las escalas”, dijo Corrales.
En defensa del Central salió Eduardo Lizano, ex presidente de esa entidad, por considerar que en tiempos normales el jerarca tiene que dormir con un ojo abierto, pero dormir con los dos ojos abiertos en tiempos de crisis. “A todos nos dará gripe pero su responsabilidad es evitar que nos dé pulmonía”, señaló.
“Lo menos que el Central querría en estos momentos es que tengamos, además de la crisis externa una crisis bancaria”, dijo Lizano.
No obstante, admitió que no solo esos deben ser los objetivos del Banco Central, pues la producción y el empleo son importantes. Sin atender esos problemas, difícilmente la estabilidad macroeconómica se va a mantener, manifestó Lizano.
Los bancos comerciales deben guardar su solvencia y no distribuir dividendos en dos años, pero a estos se les debe flexibilizar la normativa para que puedan readecuar plazos a los créditos.
“El barco hace agua, dijo en alusión al crecimiento cero de la economía esperado para este año, y “es en estos momentos cuando más apoyo y coordinación se requiere de unos y otros”, argumentó Lizano.

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